91 002 7123 Contacto L-V 9:30 a 14:00h y de 15:30 a 19:00h

Iniciar sesión

Registrarte

Después de crear una cuenta, podrá hacer un seguimiento de su estado de pago, rastrear la confirmación y también puede calificar la visita después de que finalizó la visita.
Usuario*
Contraseña*
Confirmar contraseña*
Nombre*
Apellido*
Email*
Telefono*
País*
* Crear una cuenta significa que está de acuerdo con nuestros Términos de servicio y Declaración de privacidad.

Ya eres miembro?

Iniciar sesión
91 002 7123 Contacto L-V 9:30 a 14:00h y de 15:30 a 19:00h

Iniciar sesión

Registrarte

Después de crear una cuenta, podrá hacer un seguimiento de su estado de pago, rastrear la confirmación y también puede calificar la visita después de que finalizó la visita.
Usuario*
Contraseña*
Confirmar contraseña*
Nombre*
Apellido*
Email*
Telefono*
País*
* Crear una cuenta significa que está de acuerdo con nuestros Términos de servicio y Declaración de privacidad.

Ya eres miembro?

Iniciar sesión

En Egipto, o Kemet, el nombre que se le daba en el Antiguo Egipto, se asentó y desarrolló una de las civilizaciones más avanzadas del planeta. Entre sus grandes avances se encuentran el lenguaje escrito (3.300 a.C.), la medicina, la astronomía, las matemáticas y la construcción. A día de hoy, el Antiguo Egipto, su historia, sus costumbres y sus avances, siguen resultando fascinantes.

Origen de la palabra «Egipto»

La palabra “Egipto” con la que nos referimos al país africano cuna de faraones, tiene su origen en la antigua palabra griega “Aígyptos”. Una explicación bastante aceptada es que la forma griega deriva del término egipcio “Hikuptah”, que a su vez deriva de una palabra egipcia anterior: “Hwt-ka-Ptah” (Ha-ka-Ptah). Esta palabra egipcia se traduce como “la casa del alma de Ptah”. Los egipcios se referían con este nombre a la ciudad de Memphis, donde se veneraba al dios alfarero Ptah, considerado el “Señor de la magia”, con poderes sanadores, y el “Maestro constructor», inventor de la albañilería, patrón de los arquitectos y artesanos.

Representación del dios del Antiguo Egipto Ptah
Representación del dios del Antiguo Egipto Ptah

Otra explicación con respecto al origen de la palabra Egipto es que el término griego “Aígyptos” fue en su día un término compuesto, “Aigaiou huptiōs”, que significaría “más allá del Egeo”.

Misr, el origen semítico del actual nombre árabe de Egipto

En textos del Corán escritos en Árabe clásico, Egipto se conoce como Misr (en árabe: مصر), que es el actual nombre del país. En Árabe Egipcio, el nombre se pronuncia “Masr”.
El nombre “Misr” se relaciona con la palabra hebrea “Mitzráyim”, que incluye el sufijo dual -āyim, quizás refiriéndose a los dos Egiptos: el Alto Egipto y el Bajo Egipto.
Por otra parte, en el idioma semítico acadio, Egipto se conocía como “Misru”. Esta palabra es la verificación relacionada con lenguas semíticas más antigua del actual nombre Misr, y se relaciona con otras palabras, como “misru”, “misirru” y “misaru”. Todas ellas hacen referencia a “frontera” o “borde”, lo que tendría sentido si consideramos que Egipto podría describirse como una frontera entre continentes.

Egipto visto desde el Espacio
Egipto visto desde el Espacio

Kemet, el nombre con el que los habitantes del Antiguo Egipto llamaban a su tierra

Sin embargo, en el Antiguo Egipto, el nombre de esta bella y fascinante tierra era “Kemet”.
Esta palabra hace referencia a las negras y fértiles tierras a ambos lados del río Nilo. Por contraste, se referían al desierto que se extendía más allá de “kemet” con la palabra “deshret”, que se traduciría como “la tierra roja”.
Kemet es la transliteración de KM.T, símbolos que encontramos en diferentes jeroglíficos, refiriéndose a la fértiles tierras del Nilo. La fertilidad y prosperidad que ofrecían estas tierras derivaban de las inundaciones, que dejaban las tierras a ambos lados del río Nilo cubiertas por una capa de limo de color negro. Este sedimento enriquecía las tierras y traía prosperidad a sus habitantes.

Las fértiles orillas del Río Nilo en Egipto
El río Nilo en Egipto

En Kemet, el color negro, además de con la fertilidad, se relacionaba con la noche, con el más allá, con la resurrección y el renacer. Todos estos conceptos nos hacen pensar lógicamente en su mayor representante, el dios Osiris, en oposición a su hermano Seth, asociado con el color rojo (color de las arenas del desierto “deshert”) y con la muerte. De acuerdo con el mito, el dios Seth asesinó a su hermano, el dios Osiris, por envidia, pero Osiris regresó del más allá con la ayuda de su esposa, la diosa Isis, y juntos engendraron al dios Horus.

Estatuilla de la Dinastía XXII. Empezando por la izquierda: Horus, Osiris e Isis.
Estatuilla de la Dinastía XXII. Empezando por la izquierda: Horus, Osiris e Isis.

 

Hacer un comentario