La Gran Pirámide de Keops

La única de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo que queda en pie, la Gran Pirámide de Keops, es la mayor de cuantas pirámides existen. Tiene unas dimensiones descomunales, con una base cuadrada de 230 m de lado y 137 m de altura. El ápice se encuentra truncado. Se calcula que fueron empleados más de 2,5 millones de bloques de piedra. Unas medidas que sólo se alcanzan a comprender cuando el visitante se acerca hasta ella y toma conciencia de su monumental volumen. La primera impresión es que se trata de una pirámide escalonada pero en realidad estaba cubierta por una capa de revestimiento de piedra lisa y pulida que no ha llegado hasta nuestros días. En gran parte fue desmantelada por los califas, que obtenían así de forma sencilla buen material para sus construcciones. Originalmente las medidas eran 232 m. de lado por 146 m. de altura y el revestimiento estaba policromado.

 

Diferentes estudios indican que ninguna de las pirámides se construyó de una sola vez sino que se acometió por fases, sobre construcciones anteriores. Así se explican por ejemplo las tres cámaras a diferentes niveles halladas en el interior de la Gran Pirámide.

Pirámide de Keops. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

La entrada original de la pirámide se encuentra en la cara norte a unos 15 metros de altura y da acceso a un largo pasillo que desciende en diagonal 103 metros y 1,2 metros de altura hasta llegar a una Cámara Inacabada, subterránea, que termina en un pasillo ciego.

 

Desde la entrada, el Corredor Descendente ofrece al cabo de 18 metros una bifurcación ascendente de 38 m. que lleva a la gran galería; al inicio de ésta, se encuentra también el Pozo de Bajada (un pasillo vertical oblicuo de 60 m. que comunica con las inmediaciones de la cámara inacabada), el Corredor Horizontal de 35 m. que conduce a la Cámara de la Reina, inacabada cámara funeraria con una falsa cúpula.

Paseos en dromedario en el exterior de la Pirámide de Keops. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

La Gran Galería es una prolongación del Corredor Ascendente. Mide 47 metros de largo y 8,5 m. de alto. Al final se encuentra un pequeño vestíbulo y una antecámara junto a la Cámara del Faraón. La cámara mide 5,8 m. de alto, 5,2 m. de ancho y 10,4 m. de largo y está revestida de granito. Sólo se conserva el sarcófago de granito del faraón. Sin tapa y sin decoraciones. Existe un diminuto canal de ventilación que comunica con el exterior y encima de la cámara se sitúan las cinco cámaras de descarga, vacías y destinadas a aliviar el peso de la pirámide sobre la cámara funeraria del faraón. En una de estas cámaras de descarga se hallaron las únicas inscripciones encontradas en la Gran Pirámide, unos cartuchos con el nombre del faraón Keops.

 

En el interior de la Gran Pirámide la sensación de claustrofobia es mayúscula. La humedad y la falta de ventilación hacen que caminar en incómoda postura por estos estrechos y bajos pasillos sea algo que no todos los visitantes llevan con gusto. Sólo el saberse en el interior de una pirámide egipcia compensa estas penurias. Desde hace tiempo no se permite escalar por el exterior de la pirámide, ni subir hasta la parte alta, como hace años se hacía. El acceso al interior de la Gran Pirámide está limitado a 150 personas por la mañana y 150 personas por la tarde (es necesario comprar ticket específico). No obstante, de forma rotatoria, las autoridades egipcias permiten el acceso bien al interior de la pirámide de Kefrén o bien al interior de la pirámide de Micerinos. Aunque es necesario comprar la entrada específica, no existe límite diario y siempre una de las dos está abierta a las visitas.

Museo de la Barca Solar. Pirámide de Keops. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

En el exterior, junto a la cara sur de la pirámide de Keops, se encuentra una de las cinco fosas con forma de embarcación encontradas en las inmediaciones de la pirámide. Dos de las cinco se encontraban en la cara sur y en una de ellas se encontró (1954) una barca solar perfectamente conservada. Junto a ella se ha construido el Museo de la Barca Solar (se requiere comprar entrada). La embarcación es de madera de acacia y cedro del Líbano y mide 43,4 m. de largo y 5,9 m en el punto más ancho. Las barcas solares estaban destinadas para que el faraón acompañase al sol en su recorrido diario por la eternidad. A este interesante museo dedicaremos un futuro post.

 

En la cara este de la pirámide existen otras tres pirámides menores (pirámides de las Reinas) y mastabas que corresponden a tumbas de miembros de la familia del faraón y a sus dignatarios. Una de estas pirámides menores ha sido identificada como perteneciente a la reina Henutsen, hija del faraón Snefru y hermanastra de Keops. También se encuentran las mastabas de la familia real. En la cara oeste se localizan un buen número de mastabas de la IV y V dinastías, también algunas más en la cara meridional junto al Museo de la Barca Solar.

 

También en el exterior se conservan los restos del muro que rodeaba el recinto y el Templo Funerario, que comunicaba mediante una avenida cubierta con el Templo del Valle, junto al Nilo.

 

La Pirámide de Keops, la Gran Pirámide, el monumento egipcio por antonomasia… ¿Quién no ha soñado con estar allí? En Tawy Tours nos encargamos de cumplir sueños, contáctanos para tu próximo viaje a Egipto.

Templo de Kom Ombo

No te pierdas… El Templo de Kom Ombo

 

Uno de los momentos culminantes durante el crucero tiene lugar cuando el visitante llega al templo de Kom Ombo. Las sensaciones en la visita a este pequeño pero interesantísimo templo se multiplican cuando coincide con las últimas horas de la tarde. Ver como el sol se oculta tras el templo y el río no tiene precio.

 

El templo de Kom Ombo es de reducidas dimensiones pero lleno de pequeñas sorpresas que aportan aire fresco y curiosidades a los jeroglíficos y grabados ya vistos durante el viaje. Como comprobarás, Kom Ombo es un templo diferente.

El muelle se encuentra a pie de templo. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours.

El templo se ubica en la orilla derecha del Nilo, 15 kilómetros aguas arriba de la ciudad de Kom Ombo. Junto al muelle, como en el resto de templos proliferan los puestos callejeros y en éste existen además un par de haimas muy agradables para tomar un té y dar buena cuenta de una shisha de sabor a frutas. Incluso un Museo del Cocodrilo en el que se exponen varias de las muchas momias de cocodrilo halladas en el lugar.

 

Kom Ombo fue levantado en época ptolemaica. Lo primero que sorprende es su aspecto arquitectónico de acrópolis. Se trata de un templo doble, con dos mitades simétricas, cada una dedicada a una deidad. Esta simetría hace que en definitiva las dependencias estén duplicadas. La planta del templo es muy similar a la de Edfu con patio, sala hipóstila, tres vestíbulos y santuario. Kom Ombo tiene un vestíbulo más y diferente disposición de las salas del santuario. El conjunto está rodeado por una muralla que protege tres de los cuatro lados del rectángulo. Sólo queda abierta por la parte que da al Nilo.

Relieves en el Templo de Kom Ombo. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours.

La mitad oeste del templo está dedicada a Sobek, el dios de la fertilidad, representado con cabeza de cocodrilo, y la mitad este del templo está dedicado a Haroeris (Horus el Viejo), el dios que curaba, representado con cabeza de halcón, como Horus. Cada deidad tiene sus salas y en las dependencias comunes se rendía culto a los dos. Entre los elementos arquitectónicos destacan las columnas de la sala hipóstila, que son fasciculadas y con capiteles campaniformes.

 

Las paredes del templo están, como es habitual, repletas de grabados. Las escenas siguen la línea de otros templos representando casi siempre ofrendas. Acompañando las escenas aparecen representados los cartuchos con los nombres de diversos faraones, muchos corresponden a los diferentes Ptolomoeos, pero aparecen otros como el de Cleopatra. El cartucho de Cleopatra aparece en la sala hipóstila y como firma de la inscripción dedicatoria de la pared izquierda del santuario.

 

Entre los grabados llaman la atención los vinculados a la virilidad (en las paredes exteriores de la parte sur) y los detalles de instrumental quirúrgico representados en la cara interior del segundo muro.

Nilómetro del Templo de Kom Ombo. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Dentro del recinto amurallado destacan además una pequeña capilla dedicada a Hator (norte) y un templete de Sobek (sur). En la parte que da al río se encuentra bien conservado un nilómetro circular tallado en la piedra.

 

No pierdas detalle de este bello templo en tu próximo crucero por el Nilo de la mano de Tawy Tours. Estaremos encantados de mostrártelo.

Crucero por el Nilo, navegando el gran río africano

Navegar el Nilo a bordo de alguno de los muchos cruceros que recorren el río se ha convertido en una de las mejores formas de conocer los monumentos del Antiguo Egipto. Los programas habituales navegan durante 4 días, tiempo suficiente para recorrer los 215 kilómetros que separan Luxor y Asuán y realizar las excursiones a los lugares imprescindibles a orillas del sagrado río. Existen diferentes tipos de embarcaciones turísticas que recorren el río, desde las tradicionales falúas o falucas equipadas como pequeños hoteles flotantes (dahabeyyas) hasta grandes motonaves para cientos de pasajeros. Las falúas emplean más tiempo de viaje (una semana) pero ofrecen la experiencia de navegar el Nilo a vela, como lo hacían los antiguos egipcios. Se trata de embarcaciones pensadas con capacidad de 6-20 personas y suponen una manera más exclusiva de realizar el crucero.

Dahabeyya surcando el Nilo. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

La forma más habitual de realizar el crucero por el Nilo son los grandes barcos a motor que centran y copan la principal oferta turística. Existen desde embarcaciones más modestas hasta lujosas motonaves, equipados con todas las comodidades. La variedad es enorme. Los barcos realizan el recorrido de forma ininterrumpida entre Luxor y Asuán. Dependiendo del sentido de la navegación la duración varía entre 3 y 4 noches. Saliendo desde Asuán el crucero dura 3 noches. Si la navegación se realiza aguas arriba desde Luxor, se tarda 4 noches, aunque por lo general la primera noche se pasa amarrado al muelle en Luxor para dar tiempo a realizar las visitas y excursiones en la orilla izquierda y derecha del gran río africano.

No faltan las lujosas embarcaciones para disfrutar del crucero. Barco Myfair en la imagen. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

A lo largo de la navegación existen tres puntos de interés en el crucero, dos son de tipo arqueológico: el templo de Edfú y el templo de Kom Ombo, y el tercero tiene que ver con la ingeniería: la esclusa de Esna. A ésta última dedicaremos el próximo post.

Crucero navegando el gran río africano. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours.

Puedes contactar con Tawy Tours, y como especialistas en Egipto te recomendaremos la opción que me mejor se adapte a tus necesidades.

Ankh, la llave de la vida

El Ankh o Anj es una constante en los viajes a Egipto. El visitante ve este símbolo representado casi allá donde va. En jeroglíficos, grabados… incluso físicamente. Y es que el Ankh ha estado ahí desde los comienzos de esta civilización. La pregunta que nos hacemos todos cuando la vemos es inevitable: ¿qué significa? ¿qué representa? Pues ni más ni menos que la vida. Es la llave de la vida, el símbolo de la unión del Bajo y Alto Egipto en época faraónica.

Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Recibe otras denominaciones como Cruz Egipcia o Cruz Ansada. Era el símbolo con el que se representaba a los dioses en el Antiguo Egipto, la búsqueda de la inmortalidad para los humanos. Símbolo de la vida… y de lo que hay existe después de la muerte; el símbolo de renacimiento. El mismísimo Tut-anj-Amón y otros faraones lo incorporaron a su nombre.

Sobre su origen hay varias teorías: la más extendida tiene que ver con la representación del curso del río Nilo (parte inferior) y el delta del famoso río (en su parte ovalada). El río Nilo es la vida en definitiva, vida a su paso atravesando el país de sur a norte y muerte en el Delta, en Alejandría, donde el río muere en el Mar Mediterráneo.

Representación del recorrido fluvial del Nilo a su paso por Egipto, la forma del Ankh es también la fusión del Bajo (zona del Delta) y el Alto Egipto (zona de Luxor) con la unificación del país. Incluso se ha buscado la explicación relacionada con el sexo, la parte superior vinculada a lo femenino y la inferior a los atributos masculinos. No faltan interpretaciones, pero a buen seguro que tampoco faltará en la lista de curiosidades en tu próximo viaje a Egipto. Ven con Tawy Tours a conocer in situ toda la verdad sobre el Ankh, la llave de la vida.

El Museo Egipcio de El Cairo

No te pierdas… el Museo Egipcio

Guía de Tawy Tours en el interior del Museo Egipcio. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Junto a la orilla derecha del Nilo se levanta el palacio del siglo XIX que acoge el Museo Egipcio de Antigüedades. Se trata del museo más importante del país y una visita inexcusable para conocer algunas de las piezas más soberbias del antiguo Egipto.

Puerta principal del museo. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Esta sede fue inaugurada en 1902 después de que el arte del antiguo ocupara diferentes emplazamientos. Se está construyendo el Gran Museo Egipcio en Giza y allí se trasladarán los fondos del actual museo cuando se inaugure (en breve tras múltiples retrasos).

 

En 1835 se creó el Servicio de Antigüedades de Egipto para evitar la salida del país de monumentos y tesoros, sobre todo a partir de la expectación que en Europa levantó la visita de Napoleón a Egipto en 1798. Gracias a ello, se puede disfrutar de las piezas del museo Egipcio.

Vasos Canópicos de Tutankamón. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

El museo alberga una exposición de 120.000 piezas expuestas y al menos otras tantas que no se ven guardadas en sus almacenes. Sin duda la sala más visitada e interesante es la que alberga y expone el tesoro de Tutankamón, encontrado en el interior de la tumba descubierta por el arqueólogo Howard Carter en 1922 en el valle de los Reyes. La joya de la corona, nunca mejor dicho, es la máscara funeraria de oro con incrustaciones de lapislázuli con la cara del rey niño. Su belleza es tal que el visitante puede pasar un buen rato hipnotizado ante la vitrina que expone esta obra de arte.

 

El museo cuenta con más de cien salas repartidas en dos plantas que ofrecen la mejor colección sobre el antiguo Egipto existente en el mundo. Una visita completa llevaría mucho tiempo así que los guías se encargan de mostrar al visitante lo más destacado de las diferentes colecciones del museo, con las esculturas en la planta baja y las piezas de menor tamaño en la superior.

Trono Tutankamón. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Entre las piezas que no deben pasarse por alto destacar: las tríadas procedentes del templo funerario de la pirámide de Mikerinos (IV dinastía) en Giza, la gran estatua de Zoser (III dinastía) a tamaño natural encontrada en Saqqara, la estatua de Dorita de Kefrén hallada en el templo de la Esfinge, la estatua de Seihkh el-Beled (V dinastía; conocida como el alcalde y procedente de Saqqara), las esculturas de Rahotep y Nefret procedentes de Meidum y con los colores bien conservados (IV dinastía), la estatua del escriba Mitri de madera recubierta de estuco policromado y con ojos de cristal (Saqqara, V dinastía), la cabeza con dos escarabajos y un halcón de la reina Tiyi, así como una estatuilla de ébano de la misma reina; la gran estatua de pizarra de Tutmosis III (Karnak, XVIII dinastía), la tapa del sarcófago de oro de Semenkhare (XVII dinastía) y dos vasos canopos de alabastro; la cabeza inacabada de Nefertiti (XVII dinastía), las esculturas del fabricante de abanicos y su mujer (Tebas, XVIII dinastía), la estatua de pizarra de Ramsés II (XIX dinastía) y otra de pizarra verde que representa a Thueris como un hipopótamo (XXVI dinastía) halladas en Karnak, la cabeza del prisionero gálata, el sarcófago de Psusennes (Tanis, XXI dinastía), el grupo escultórico de  Amenofis III y la reina Tiyi (Medinat Habu, XVIII dinastía), la colección de momias de la planta superior (se ha de comprar entrada), la paleta de pizarra de Narmer (I dinastía) de gran importancia histórica; el grupo de momias, máscaras y retratos de El Fayyum, una estatuilla de Keops en marfil, una estatuilla de mujer en madera y con peluca hallada en El Lisht, una cabeza de la reina Tiyi procedente del Sinaí, la sala 4 dedicada a las Joyas y por supuesto el alma mater del museo, el tesoro de Tutankamón y su espectacular ajuar funerario (Luxor, XVII dinastía).

El Escriba Sentado. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Una pieza que queremos destacar por su misterio es la Estela del Inventario. En ella se puede leer que la Esfinge, al igual que la Gran Pirámide, estaban ya construidas en época de Keops. La historia patas arriba.

Actualmente no está permitido hacer fotografías en el interior del Museo Egipcio. Es preciso sacar un ticket aparte (no válido para la sala de la máscara de Tutankamón).

En tu próximo viaje a Egipto con Tawy Tours, te llevamos al Museo Egipcio !!

Un paseo por el Zoco Kan El-Khalili

No te pierdas… Un paseo por el Zoco Kan El-Khalili

Es el mercado por excelencia de Egipto y uno de los mayores del mundo árabe. Imprescindible perderse en este laberinto de calles y tiendas. Dar un paseo por este zoco árabe medieval, fundado en 1382, es una experiencia única. Desde simples souvenirs hasta grandes antigüedades, todo tiene cabida en este bullicioso rincón de El Cairo. Caminar entre estos puestos de enorme colorido cautivados por los olores a incienso y especias, y con el periódico canto del muecín como fondo sumerge al visitante en otro mundo. Un mundo de mirar, tocar, probar y comprar, no sin antes experimentar el arte del regateo. Pasar un buen rato negociando el precio forma parte de la compra y es un trámite por el que es necesario pasar. Los vendedores son expertos en el regateo, incluso con gestos y aspavientos que les elevan a la categoría de grandes actores. No aceptes el primer precio y trata de bajar hasta, al menos, la mitad, comenzando tu oferta, aunque parezca desorbitado, por un 20% de lo que inicialmente te pedirán. Con educación y buenas artes te llevarás a casa una buena compra después de haber pasado un rato divertido. Si vas a comprar varias cosas en la misma tienda negocia el precio en bloque. Si no estás convencido, inténtalo en otros puestos similares.

Trabajos en hueso de camello. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

La oferta es infinita: joyas, plata, prendas del mejor algodón, ropa, babuchas, shishas o pipas de agua, esculturas, bronce, cuadros, papiros, tallas en piedra y madera, perfumes, etc. En el zoco las horas pasan deprisa, así que hay que tomarlo con calma.

Zoco de El Cairo. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Y entre tanto bullicio, regateos, ir y venir de gente, se impone una pausa en el famoso Café Fishawy, más conocido como el Café de los Espejos por la gran cantidad de espejos que cuelgan de sus paredes. Se trata de uno de los cafés más antiguos de El Cairo y tomarse un té a la menta o fumarse una shisha con tabaco de fruta es casi un ritual. Los cafés son lugares habituales de encuentro para la sociedad egipcia. A lo largo de los más de 200 años de historia que tiene el Fishawy han pasado importantes personalidades y personajes célebres nacionales e internacionales. Uno de sus más asiduos clientes fue el premio Nobel de Literatura (1988), el egipcio Naguib Mahuz, quien pasaba horas en el café mientras trabajaba en su obra cumbre “Trilogía de El Cairo”. No existe mejor lugar para tomarse un descanso en pleno zoco.

Tienda de perfumes. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Y espera a que caiga la noche… verás cómo el zoco cambia su cara con las luces de los puestos, de nuevo regresa el bullicio (si es que alguna vez se ha ido) cuando el calor mitiga.

Déjate guiar por Tawy Tours en tu visita a Egipto y al famoso Zoco del Cairo.

Edfu, el templo mejor conservado de Egipto

No te pierdas… Templo de Edfu

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Patio interior principal de Edfu. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

 

A mitad de camino entre Luxor y Asuán se encuentra la ciudad de Edfu. Edfu se encuentra en la margen izquierda del río y es parada obligada para los cruceros. El motivo no es otro que la visita al templo mejor conservado de Egipto. El templo se encuentra en el centro de la ciudad y para llegar hasta él se puede hacer en vehículo o en calesa. La calesa (coche de caballos) es un medio de transporte habitual en Egipto y permite vivir sensaciones diferentes durante la visita. Es cierto que las calesas viven de llevar y traer viajeros al templo, así que en ocasiones no dudan en meterse a toda velocidad entre el tráfico y ganar tiempo para que el conductor tenga tiempo de hacer más viajes con nuevos clientes. A pesar de esto es una forma simpática de transitar por Edfu y un punto de adrenalina en tu viaje a la tierra de los faraones.

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Pilono de entrada. Edfu. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

El templo de Edfu es una auténtica maravilla. Responde a la estructura típica de un templo egipcio, con sus diferentes partes bien definidas, y se trata, además, del templo mejor conservado y uno de los más grandes de todo el país. Desde los grandes y luminosos patios y dependencias hasta las pequeñas salas interiores y oscuras del santuario. El templo egipcio por excelencia.

 

Data del periodo helenístico (237 y 57 a. C) y está erigido al dios Horus. Sus paredes son una fuente de información constante durante la visita acerca del lenguaje, la religión y la mitología del Antiguo Egipto. El templo se empezó a construir en el 237 a.C, sobre otro mucho más antiguo construido probablemente por Imhotep, el arquitecto del faraón Zoser (III dinastía del Imperio Antiguo). 180 años se tardó en construir este templo ptolemaico en honor a Horus.

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El Templo de Edfu está erigido al dios Horus. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

El templo está orientado al sur y mide 137 metros de largo por 79 m. de ancho y 36 m. de altura. Cuenta con recinto amurallado, el pilono de entrada, un patio porticado, dos salas hipóstilas, dos vestíbulos y un santuario con diferentes salas. Las dos esculturas de granito negro de Horus, en el lado exterior del Pilono, te dejarán claro que penetras en la morada del dios halcón. El Patio rectangular está rodeado de columnas en tres de sus lados dejando sólo libre el lado que da paso a la primera sala hipóstila. Las paredes y columnas del patio cuentan con textos y escenas con los colores bien conservados. El suelo del patio está empedrado con grandes losas graníticas.

Sala hipóstila. Templo de Edfu. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

La Primera Sala Hipóstila (pronaos), tiene una docena de columnas repartidas en dos filas de seis con un muro que cubre hasta la mitad para dejar pasar la luz. Precediendo a la entrada a la sala, en el patio, se encuentra la espectacular estatua de Horus con la doble corona. Las paredes tienen ornamentación sobre astrología y libros.

 

La Segunda Sala Hipóstila (hayt) posee también 12 columnas y está comunicada con una Cámara de las Ofrendas Secas al oeste y una Cámara de las Ofrendas Líquidas al este. Te llamarán la atención las fórmulas escritas en la pared de esta última sobre compuestos empleados para los ungüentos y perfumes usados por los sacerdotes en las ceremonias. Nuestro guía te mostrará el punto exacto donde se encuentran. Después de estas salas donde se elaboraban y preparaban las ofrendas se pasa a la Sala de las Ofrendas y posteriormente a la Sala Central que comunicaba con el Santuario. Las salas van reduciendo su tamaño y la luz se filtrando progresivamente hasta llegar a las oscuras dependencias del santuario. El santuario ocupa una posición central y está rodeado diez salas. Destaca la espectacular naos granítica de Nectanebo II, de 4 metros de altura, que se conserva en la sala de la barca sagrada.

Templo de Edfu. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Las paredes del gran corredor y de la muralla, tanto por su cara externa como, sobre todo, por su cara interna, están repletas de grabados con diferentes escenas. Muchas de éstas están dedicadas a Horus (su nacimiento, victorias militares, enseñanzas, etc.) y algunos detalles minerales y vegetales. En las representaciones, algunas en excelente estado de conservación, se observan muy bien las coronas del Alto y el Bajo Egipto.

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Naos de granito. Templo de Edfu. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Tras el edicto de Teodosio I que prohibía todo culto que no fuera el cristiano, las paredes del templo sufrieron numerosos daños. Se pueden apreciar muy bien los relieves dañados (picados) por los cristianos que dominaron Egipto. El techo ennegrecido del vestíbulo hipóstilo probablemente se deba a incendios cristianos para destruir imágenes paganas.

Jeroglíficos en el Templo de Edfu. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours.

En la parte noroeste de la muralla se abre un Nilómetro para medir los niveles de agua del río.

La buena conservación del templo de Horus se debe a que durante muchos siglos quedó enterrado bajo la arena del desierto y el lodo del Nilo. El arqueólogo Mariette fue quien comenzó a desenterrarlo en 1860.

Como no podía ser de otra forma, esta visita está incluida en nuestros cruceros por el Nilo.

Templo de Edfu. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours.

La Pirámide de Kefrén

No te pierdas… La Pirámide de Kefrén

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Pirámide de Kefrén. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Sobre el 2520 a.C, el faraón Kefrén (IV dinastía), hijo de Keops, ordenó construir la segunda mayor pirámide egipcia. Un efecto óptico hace que parezca más alta que la de Keops. Se debe a que está construida sobre una porción de terreno más elevada pero en realidad la altura es de 136,5 m. y la base de 210,5 m. de lado. La pirámide de Kefrén se reconoce muy bien porque en la cúspide conserva el recubrimiento de bloques lisos de piedra caliza que revestía toda la cara exterior.

 

La pirámide tiene dos entradas orientadas al norte, una a ras de suelo y otra a unos 10 metros de altura. La entrada inferior tiene un corredor ascendente que lleva a una sala inacabada y continúa para enlazar con el corredor que penetra en la pirámide desde la entrada superior también en sentido ascendente durante 32 m. hasta una cámara en la que se encontró un sencillo sarcófago.

Gran Esfinge y Pirámide de Kefrén. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

En el exterior se conservan tres muros del recinto funerario de Kefrén. En ellos se han encontrado tumbas y salas que podrían albergar hasta 4.000 personas, probablemente trabajadores de la faraónica obra.

 

Una visita imprescindible en cualquier viaje a Egipto que en Tawy Tours nos encargaremos de materializar.

Pirámide de Kefrén. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Templo de Hatshepsut al amanecer

No te pierdas… el Templo de Hatshepsut al amanecer

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Templo de Hatshepsut. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Reinaba la noche cuando abandoné el barco amarrado en Luxor en compañía del guía.  Cruzamos a la otra orilla en una pequeña embarcación hasta el muelle turístico donde me aguardaba el transporte que me llevaría en poco tiempo a Deir el-Bahari, lugar en el que se encuentra excavado en la roca el maravilloso templo de Hatshepsut. Las primeras luces comenzaban a despuntar, casi tan rápido como ascendían los globos que sobrevolaban la zona esa mañana. La majestuosa fachada del templo iba adquiriendo una coloración blanquecina, pura, virginal, hasta que el sol asomó para iluminar de lleno el espectáculo. El color de la piedra y del escarpado anfiteatro rocoso en el que se asienta pronto se volvió de un intenso amarillo, casi dorado. Así recuerdo mi primera visita al templo de Hatshepsut y así me gustaría recomendarte que la hicieras cuando vengas con nuestro guía. El madrugón tiene una recompensa doble, por un lado disfrutar del templo con poca gente y sus mejores luces, y por otra parte, ganar tiempo para la visita al Valle de los Reyes antes de que el sol convierta en asfixiante este rincón de la Necrópolis de Tebas.

Al despuntar el día despegan los globos cada mañana. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Son varios los templos funerarios existentes en Deir el-Bahari: el templo de Mentuhotep I, el templo de Tutmosis III y el templo de Hatshepsut. Es sin duda este último el más impresionante y el que ha dado fama universal al lugar.

 

Destaca en el templo de Hatshepsut la armonía de las proporciones de su inmensa fachada. Es un templo arquitectónicamente muy diferente a los clásicos que se encuentra en Egipto, perfectamente adaptado a la geografía. Está dedicado a la Diosa Hator, que aparece representada de forma omnipresente en el templo como vaca sagrada coronada con los emblemas de la diosa. El templo es solamente funerario, la reina fue enterrada en el Valle de los Reyes.

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Diosa Hator. Foto: A, Polvorinos / Tawy Tours

Fue construido por el arquitecto Senmut y erigido para el “doble” de la reina Hatshepsut y su padre Tutmosis I. Visualmente tiene una estructura muy bien definida y ya bien apreciable desde el aparcamiento al que llegan los vehículos y autobuses. El templo se extiende desde la zona llana de cultivos hasta la pared rocosa mediante dos terrazas comunicadas por sendas rampas escalonadas de suave pendiente. A ambos lados de la rampa se abre un pórtico con pilares de sección cuadrada y columnas redondeadas. Los pórticos cuentan con ornamentación de pinturas y bajorrelieves en muros y columnas. Los de la primera terraza tienen once columnas y once pilares a cada lado. En la segunda terraza, a la derecha del pórtico de la fachada principal (pórtico oeste) está la capilla dedicada a Anubis (el chacal). Muy interesantes y bien conservadas son las pinturas del vestíbulo hipóstilo de esta capilla, con el techo decorado a modo  de cielo estrellado. En las pinturas puede verse a Hatshepsut y su padre haciendo ofrendas a Amón y Anubis.

Templo de Hatshepsut. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

El pórtico oeste, el que ocupa la parte frontal de la fachada, tiene una rampa con 22 pilares cuadrados con estatuas de Osiris y otras tantas columnas. Se observan bajorrelieves con escenas del nacimiento y coronación de la reina. En el extremo sur, es decir, a la izquierda de la fachada, se encuentra la capilla de Hator. Está repleto de columnas y cuenta con dos salas hipóstilas y una serie de salas excavadas en la roca. La ornamentación gira en torno a la diosa Hator que aparece representada con cabeza de mujer y orejas de vaca en los capiteles de las columnas. Destaca el gran bajorrelieve mural en el que la reina, sentada con corona atef y barba, realiza una ofrenda a la diosa Hator representada como una vaca sagrada, con disco solar y corona atef.

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Templo de Hatshepsut. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

La rampa que parte en dos el pórtico oeste da acceso a la tercera terraza. En esta terraza superior se encuentran una serie de recintos y varias filas de columnas. A la izquierda se encuentra la capilla funeraria de Tutmosis I, y la capilla-cámara de las ofrendas de Hatshepsut, a la derecha se encuentra la capilla de Horakty y al frente el Santuario, revestido de caliza, con el Sanatorium. La capilla de Hatshepsut es una amplia y bella sala excavada en la roca.

En el exterior, junto a la entrada al templo, a 15 metros a la derecha de la primera terraza, se encuentra la Tumba de Senmut, el arquitecto de Hatshepsut.

Terraza superior Templo de Hatshepsut. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours.

Contiguo al templo de Hatchepsut, a la izquierda, se encuentra un recinto de similares dimensiones correspondiente al Templo de Mentuhotep I, rey de la XI dinastía. Este faraón que gobernó 500 años antes que Hatshepsut fue el primero en elegir Deir el-Bahari para establecer un templo funerario con algunas características propias del Imperio Antiguo (templo y tumba están unidos) y otras del Imperio Nuevo. Es pues,  además de templo funerario, la necrópolis original. En ella se hicieron 28 tumbas de reinas, princesas y dignatarios reales. Es de suponer que parte de la necrópolis y templo fue afectado por la construcción del de Hatshepsut. La superficie principal del templo de Mentuhotep se encuentra en la gran terraza, en parte excavada en la roca y en parte edificada. En ella se encuentra la enorme mastaba repleta de columnas.

 

Por último, entre el templo de Mentuhotep I y la terraza superior del de Hatshepsut se encontraba el Templo de Tutmosis III, actualmente reducido a ruinas.

En el interior de las Pirámides de Giza

No te pierdas… el interior de las Pirámides de Giza.

Escalinata de acceso al interior de la pirámide de Micerinos. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

La Meseta de Giza, a 12 kilómetros del centro de la ciudad, es uno de los lugares más fascinantes del mundo. Aquí se levantan las pirámides de Keops, Kefrén, Micerinos, y la Gran Esfinge. Sin duda es el principal conjunto monumental egipcio y resulta complicado describir lo que se siente cuando el visitante se sitúa frente a la entrada al recinto, con la descomunal Gran Pirámide delante de sus ojos. La visita a las pirámides es el sueño cumplido de cualquier viajero en Egipto, y, a buen seguro, la motivación principal del viaje. Una vez en la meseta de Giza, se ven cumplidas y superadas todas las expectativas. Pero… ¿qué se siente al penetrar en las entrañas de alguna de estas increíbles construcciones milenarias? Difícil describirlo… hay que vivirlo.

La gran pirámide de Keops y los visitantes accediendo al interior. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

En el interior de la Gran Pirámide la sensación de claustrofobia es mayúscula. La humedad y la falta de ventilación hacen que caminar en incómoda postura por estos estrechos y bajos pasillos sea algo que no todos los visitantes llevan con gusto. Sólo el saberse en el interior de una pirámide egipcia compensa estas penurias. Desde hace tiempo no se permite escalar por el exterior de la pirámide, ni subir hasta la parte alta, como hace años se hacía. El acceso al interior de la Gran Pirámide está limitado a 150 personas por la mañana y 150 personas por la tarde (es necesario comprar ticket específico). No obstante, de forma rotatoria, las autoridades egipcias permiten el acceso bien al interior de la pirámide de Kefrén o bien al interior de la pirámide de Micerinos. Aunque es necesario comprar la entrada específica, no existe límite diario y siempre una de las dos está abierta a las visitas.

 

En estas dos pirámides, la sensación de claustrofobia es similar a la de Keops y será también preciso agacharse para el recorrido por pasillos y salas. Independientemente de cual de las tres se visite, se verá cumplido uno de los privilegios turísticos en forma de experiencia absolutamente única que los visitantes al llegar al país de los faraones.

Acceso a la pirámide de Micerinos. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

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