Ciudadela de Saladino, mirador de alabastro

No te pierdas… la Ciudadela de Saladino

Mezquita de Alabastro. Ciudadela de Saladino. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

La ciudadela de Saladino se construyó para proteger la residencia real y dominar las dos ciudades (El Cairo y El Viejo Cairo) recién unificadas como una sola ciudad.

Salah eddin Al-Ayoubi (Saladino) llegó a Egipto en 1171 y realizó una serie de acciones que marcaron la historia de la ciudad. Su llegada supuso la abolición del poder fatimí y la reinstauración del Islam como religión oficial de Egipto. Saladino decidió unificar las dos ciudades en las que en esa época se hallaba dividido El Cairo y para ello comenzó a construir en 1176 una ciudadela en la colina Muzzattam, desde donde se disfruta de una panorámica espectacular de la gran urbe.

Interior Mezquita de Alabastro. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours.

La ciudadela de Saladino es una de las visitas más interesantes de la capital por el importante papel que jugó este lugar, la belleza arquitectónica del conjunto, la visita a la mezquita de alabastro y, por supuesto, por las vistas panorámicas. El recorrido se realiza a pie a través de un agradable paseo desde el pie de la muralla hasta la terraza superior de esta ciudadela que sirvió de fortaleza a la residencia real.

Vista de El Cairo desde la Ciudadela de Saladino. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Se trata de un recinto amurallado en cuyo perímetro interior se ubican la mezquita de Mohamed Alí, la mezquita de Suleyman Pacha y la mezquita de Mohamed en-Nasir, además de Museo Militar, el Museo de Carruajes, un Museo al Aire Libre, palacios y un par de pozos.

 

El recinto amurallado cuenta con gruesas torres defensivas y de comunicación. Las dos torres principales se denominan Borg Al Ramía o torre de Arena y Borg Al Attad o torre del Herrero. La entrada se realiza por la puerta Bab el-Azab.

Recinto amurallado Ciudadela de Saladino. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

El principal punto de interés de la ciudadela es la visita a la Mezquita de Mohamed Alí, más conocida por el nombre de Mezquita de Alabastro debido que este tipo piedra cubre todo el exterior de este templo de enormes proporciones y estilo turco.

Para entrar en la mezquita es preciso descalzarse y no llevar los hombros al descubierto. Una vez en el interior destacan sus dimensiones y su lujosa decoración, que en nada desmerece a su fachada. Dentro de este precioso templo de minaretes y cúpulas se encuentra la tumba de Mohamed Alí. En el exterior, detrás de la mezquita, se encuentra la terraza que ofrece una fabulosa perspectiva de la ciudad y, en los días despejados, la vista alcanza hasta las pirámides de Giza, Saqqara y Abu Sir. También el pozo de José y la entrada al palacio de El-Yawahra.

 

La Mezquita de Mohamed en-Nassir es de proporciones más modestas. Fue fundada en 1318 y, a pesar de haber perdido buena parte de su decoración original, es el edificio mameluco mejor conservado de la ciudadela. Destacar los dos alminares bulbiformes con los restos de revestimiento de cerámica coloreada. En el interior tiene columnas que proceden de edificios egipcios, bizantinos y grecorromanos.

Ciudadela de Saladino. Mezquita de Alabastro. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours.

El Museo Militar fue fundado por Mohamed Alí y alberga trajes, armas y escudos (se cobra entrada). En el Museo de Carruajes se observan los vehículos de la época de los jedives Ismail y Abbás. El museo al aire libre expone columnas y fuentes de mármol de época otomana y por último la Mezquita del Soliman Pacha, que presenta una planta anatólica.

 

Vente a pasar el Fin de Año a Egipto con Tawy Tours y conoce la Mezquita de Saladino, en El Cairo.

Ciudadela de Saladino y Mezquita de Alabastro. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

El descubrimiento de la Tumba de Tutankamón

Valle de los Reyes. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

El arqueólogo británico Howard Carter llevaba años excavando en las necrópolis de Tebas. Llegó a desempeñar importantes trabajos y cargos relacionados con la egiptología. Entre 1891 y 1899 fue miembro de la Misión Arqueológica de Egipto y en 1892 colaboró con el egiptólogo F. Petrie en las excavaciones de Tell el-Amarna. Fue nombrado inspector jefe del Departamento de Antigüedades del antiguo Egipto.

 

Howard Carter desarrolló varias campañas de excavación en el Valle de los Reyes gracias al apoyo económico de su mecenas Lord Carnarvon. Durante estos años descubrió las tumbas de Tutmés IV y Hatshepsut, pero lamentablemente habían sido saqueadas. La paciencia y el dinero se acababan y Lord Carnarvon puso fin a las financiaciones que había realizado durante seis años. Howard Carter no cejó en el empeño y consiguió convencer a Carnarvon para sufragar una campaña más de excavación, pues llevaba tiempo tras la pista de Tutankamón, a pesar de que se pensaba que en el yacimiento del Valle de los Reyes ya no quedaba nada por encontrar.

 

El 4 de noviembre de 1922, tras el descubrimiento accidental de un escalón de lo que parecía ser el acceso a una tumba, Carter llamó a su mecenas para anunciarle el hallazgo. Carnarvon viajó hasta Luxor y el día 24 de noviembre de ese año, se convocó a prensa, expertos y autoridades para la apertura de la tumba KV62 que, a diferencia de las anteriores, parecía encontrarse intacta.

Entrada Tumba de Tunkamón. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Tras practicar un orificio en la pared e introducir una vela para comprobar la ausencia de gases nocivos en el interior de la tumba, Howard Carter se asomó a través de la tenue iluminación. Todos los asistentes contuvieron la respiración mientras Carter se quedó unos instantes en absoluto silencio mirando por el agujero. Ante la pregunta “¿Qué ve señor Carter?”, el arqueólogo pronunció las palabras más sonadas de la Egiptología: “veo cosas maravillosas”. El oro resplandecía por todos lados ante la luz de la vela. Carros, estatuas, armas, cofres, muebles… todo brillaba ante los incrédulos ojos del británico. Eran solo un pequeña parte de los más de 5.000 objetos que contenía la tumba y que llevaría al arqueólogo 10 años sacar y clasificar.

 

Howard Carter acababa de realizar el mayor descubrimiento arqueológico de Egipto, el tesoro de la tumba de Tutankamón, joven faraón de la XVIII dinastía, sucesor de su padre Akenathón. El tesoro se expone en el Museo Egipcio de El Cairo (otra de las visitas en nuestros programas en El Cairo).

 

Diferentes estudios científicos corroboraron en 2010 que el joven faraón murió en 1327 a.C, con 19 años de edad, víctima del mal de Kholer (una necrosis avascular ósea) complicado por la malaria. Su reinado tan sólo duró 10-11 años.

 

Tras la apertura de la tumba, se pensó que los allí presentes habían sido víctimas de la maldición del faraón al inhalar el aire viciado. Muchos expertos y exploradores que ayudaron a Carter murieron en los años siguientes. Howard Carter murió por causas naturales en 1939 convertido, de cara a la opinión pública y a los ojos del mundo, en el “rey de Luxor”.

La Tumba de Tutankamón es una de las tumbas que se pueden visitar en el Valle de los Reyes (Luxor). Solo están permitidas fotos en el exterior.

Allí estaremos estas Navidades / Año Nuevo. ¿Te vienes con Tawy Tours?

Templo de Luxor

No te pierdas… Templo de Luxor

Patio de Nectanebo, Templo de Luxor. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Luxor es uno de esos lugares que no por esperado, disminuye las sensaciones a flor de piel cuando uno lo visita por primera vez. Al contrario, inmerso en esta desarrollada ciudad egipcia, pasear entre sus columnas es algo indescriptible…

Solo queda uno de los seis colosos de Ramsés II. Templo de Luxor. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Este templo se halla en el centro de la ciudad de Luxor y dependía directamente de Karnak, con el que estaba comunicado a través de una larga calzada de 3 kilómetros de longitud conocida como la avenida de las Esfinges. Esto es lo primero que ve el visitante cuando se sitúa en el patio de Nectanebo, a las puertas del templo. La primera impronta es fantástica, con una cabeza de Ramsés II de enorme tamaño a la izquierda de la enorme fachada principal (pilono) y el obelisco del mismo emperador a la derecha, junto a un coloso. A la espalda una doble hilera de esfinges flanquean la calzada en sentido a Karnak. La calzada está excavada sólo unos 200 metros. Sin embargo este gran patio no fue lo primero que se construyó sino que fue el patio interior de Amenofis III, quien inició las obras.

Templo de Luxor. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

El templo original era de arenisca pero fue desmantelado para construir el que ha llegado a nuestros días. Sorprende pensar que el templo, una obra de arte de grandes proporciones, sólo se usaba durante la procesión de Amón en el “Año Nuevo”. Una muestra de la riqueza, opulencia e importancia que Tebas llegó a alcanzar bajo mandato de los dos principales faraones tebanos, Amenofis III y Ramsés II.

Patio de Amenofis III. Templo de Luxor. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Se construyó en primer lugar el templo del fondo con vestíbulo, sala hipóstila y el citado patio de Amenofis III. Las obras las terminó Tutanhkamón. Tras ellos entró en juego la figura del faraón constructor por antonomasia del Antiguo Egipto, Ramsés II, quien edificara su gran patio que comunicaba con el de Amenofis III a través de una columnata.

 

La estructura del templo sigue el patrón clásico. Y consta por tanto, aunque no por orden de antigüedad como acabo de exponer, de: pilono, primer patio (Ramsés II), columnata, segundo patio (amenofis III), sala hipóstila, vestíbulo y sala de las ofrendas. Veámoslo en este orden, que es el sentido en el que se realizan la visita.

Templo de Luxor. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Junto al pilono de entrada, de fachada monumental edificado por Ramsés II, existían 6 colosos de granito de Ramsés II de más de 15 metros altura, a uno de los cuales pertenece la enorme cabeza del suelo y dos obeliscos de 25 m. de altura. Actualmente sólo se conserva en su lugar original uno de ellos, el otro se encuentra en París (plaza de la Concordia) gracias al regalo que hizo Mohamed Ali al país galo en 1831.

 

Se accede al enorme patio de Ramsés II (primer patio), con dos filas de columnas de capitel papiriforme. En el patio existe una capilla consagrada a la Tríada de Tebas (los dioses Amón, Mut y Khonsu) y construida por Tutmosis III. Destacan otra serie de columnas de diferente ornamentación y dos grandes estatuas sedentes de granito negro de Ramsés II con la imagen de Nefertari a los lados, y, entre las columnas, varias estatuas de Amenofis III. Los vigilantes del templo se empeñarán en mostrarte los mejores ángulos fotográficos a cambio de una propina.

Avda. de las Esfinges comunica el templo de Luxor y los de Karnak. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Una sala alargada con dos filas de columnas (columnata) conduce al patio de Amenofis III con un pórtico formado por dos hileras de columnas fasciculadas con capiteles papiriformes cerrados. Este tipo de columnas se repite en la sala hipóstila. El vestíbulo fue convertido por los romanos en capilla. La sala de las ofrendas a Amón, está rodeada de otras salas. Destaca la cámara del nacimiento de Amenofis III.

Luxor guarda todo el sabor del Antiguo Egipto; una visita imprescindible dentro de nuestro programa para Navidades y Fin de Año. No te lo pierdas

Entre los palacios de la Ciudad Prohibida

No te pierdas… entre los palacios de la Ciudad Prohibida

Ciudad Prohibida. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Y tras dejar atrás un espléndido palacio de un blanco cegador y cuidada ornamentación, al otro lado del patio aguardaban otros tantos palacios, y tras ellos, unas decenas más…  así fue mi primera visita y sigue siendo la impresión que muchos visitantes me han comentado. Palacios y palacios, por centenas o ¿quizá un palacio con infinidad de dependencias? Es probable que esta opción sea la más acertada. La Ciudad Prohibida es el mayor conjunto palaciego del mundo. Casi 1.000 edificios y casi 10.000 estancias. Verdaderamente Impresionante. Por situar al lector con una referencia que ayuda a dimensionar su tamaño, la Ciudad Prohibida sería un rectángulo en el que caben 72 campos de fútbol.

Ciudad Prohibida. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours
Ornamentación en madera. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

La entrada desde la plaza de Tian’anmen no desmerece, la magnificencia de esta descomunal plaza sirve de acceso a la que fuera durante siglos la capital del Imperio Chino. De hecho se encuentra ubicada intramuros de la llamada Ciudad Imperial de Beijing. En sus largos siglos de historia la Ciudad Prohibida es conocida como el Palacio Imperial de las Dinastías Ming y Quing; 500 años en los que fue la capital de los emperadores chinos y corazón político y ceremonial del país. Desde 1925 está gestionada por el Museo del Palacio.

Madera, mármol blanco y teja son los elementos arquitectónicos de la Ciudad Prohibida. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours
Ciudad Prohibida. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Pero llama la atención, además de las comentadas dimensiones, la abundancia de troncos de madera como vigas, paredes, techos, etc. Hay tal cantidad que fue el motivo por el que la UNESCO incluyó este lugar en su Lista de Patrimonios de la Humanidad en 1987 como el mayor conjunto de estructuras antiguas de madera del mundo.

Ciudad Prohibida. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Rodeada por una muralla de 8 metros de alto y un foso de 52 metros de ancho (6 m. profundidad), desde la puerta sur (Plaza Tian’anmen) resulta imposible vislumbrar lo que se esconde al otro lado del muro. Un vasto conjunto de patios, puertas, torres, jardines, salones… necesitarás una mañana completa para visitarla pero solo un segundo par quedar absorto por su magnificencia. Sobre todas las maravillas que hallarás en su interior, te lo explicará mucho mejor nuestro guía de Tawy Tours, contacta con nosotros para organizar tu viaje.

Ciudad Prohibida. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Cae la noche desde el Bund de Shanghai

No te pierdas… Cae la noche desde el Bund de Shanghai.

Pudong de Shanghai desde el Bund. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Aunque no es el único, el principal atractivo turístico de la moderna y cosmopolita Shanghai es el Pudong. Se trata del barrio nuevo de la ciudad, donde los edificios apuntan directamente al cielo.

Comienza a atardecer sobre el Pudong- Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Y para disfrutar del Pudong de la segunda ciudad más importante de China, nada mejor que hacerlo desde la otra orilla del río Yangtsé. Desde el paseo peatonal del Bund, donde se encuentra la parte histórica de la ciudad, se observan como desde ningún otro lugar los mayores rascacielos de este “Manhattan” chino. Es el mejor mirador sobre el Pudong y su skyline en el que sobresalen edificios como la Torre de la Televisión y su llamativa esfera (Perla de Oriente), el Shanghai World Financial Center y sus 492 metros de altura (el edificio más alto del país y uno de los más elevados del mundo) y la emblemática Torre Jin Mao, que fue hasta la construcción del World Financial Center, el rascacielos más alto de la urbe.

Torre de la televisión o Perla de Oriente. Foto: A. Polvorinos/ Tawy Tours
El Financial Center es el edificio más alto de China. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Acércate al caer la tarde hasta el paseo del Bund para disfrutar de la puesta de sol y el encendido de las mil y una luces del Pudong. Las altas siluetas comienzan a marcarse con la noche y a perfilar sus contornos iluminados en una estampa difícil de olvidar. La imagen del Pudong es la imagen del centro financiero y comercial de China. No te pierdas esta estampa de la mano de Tawy Tours.

Fuerte Amber, visita a lomos de elefante

No te pierdas…

Fuerte Amber, visita a lomos de elefante

Elefante asiático ornamentado. Fuerte Amber. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Pocas veces se tiene la oportunidad de visitar un monumento a lomos de elefante. Y el lugar es nada más y nada menos que el Fuerte Amber, en Jaipur, uno de los monumentos más fascinantes del país y dentro del llamado Triángulo Dorado de India (Delhi-Agra-Jaipur). El punto de vista es absolutamente diferente, con un toque mahajará (o maharaní) y encima ahorra el esfuerzo de la subida, que aunque no es excesiva, si hace calor siempre se agradece. La subida en elefante está regulada para el cuidado de los animales; son todas hembras y cada animal solo puede hacer 4 viajes al día. Así que depende de la afluencia de visitantes al fuerte (suele ser alta) el “horario” de los elefantes puede concluir a media mañana… Mejor madrugar para disfrutar del Fuerte Amber con menos calor, menos visitantes y la posibilidad de subir a lomos de elefante. Para la bajada existen taxis 4×4 que por un módico precio bajan al visitante en el aparcamiento de la entrada, en la parte de debajo de la fortaleza.

Patio central con elefantes en el Fuerte Amber: Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours
Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

¿Y qué se puede ver en el Fuerte Amber? Pues probablemente la fortaleza más espectacular de India. Su emplazamiento ya bien merece la pena (mejor por la mañana debido a la orientación del sol). Imponente, dominadora, apabullante. La luz de la mañana ilumina de lleno buena parte del perfil de los muchos edificios que, como si de una maqueta a gran escala se tratase, se amoldan al sinuoso perfil de la colina en la que se asienta emergiendo sobre el lago Maotha.

Patio del Salón de los Espejos y al fondo el recinto amurallado. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours
Salón de los Espejos. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Se trata de un conjunto palaciego situado a 11 km. del centro de Jaipur, la ciudad rosa y englobado dentro de un recinto amurallado mucho mayor, con el que conecta mediante multitud de pasadizos subterráneos. Construido por el Rash  Man Sigh (ejército de Akbar) en 1592 sobre edificación original de los Meenas. Rojo y blanco son los clores predominantes debido a los materiales utilizados (roca arenisca y mármol respectivamente). El Salón de sus Espejos es quizá el rincón más bello entre patios, fuentes y jardines pero especialmente te cautivarán las dimensiones de esta verdadera obra de arte, Su monumental se puede apreciar desde algunas de sus terrazas y miradores con vistas al interminable recinto amurallado de la colina de Amber.

Este palacio-fortaleza es una visita obligada en cualquier viaje a india. Y, como no podía ser menos, en Tawy Tours te llevamos.

El conjunto palaciego fortificado se levanta sobre la colina Amber y el lago Maotha. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Fathepur Sikri, la capital olvidada

Fathepur Sikri
Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

No te pierdas… Fathepur Sikri

A escasos 30 minutos de Agra se ubica la ciudad de Fathepur Sikri que fuera capital del imperio Mogol durante 14 años. La ciudad se construyó con arenisca roja entre 1571 y 1585 erigida por el emperador mogol Akbar el Grande que no dudó en hacerlo a lo grande, como correspondía a la fuerza de su imperio creciente.

Enormes patios interiores servían para albergar un poderoso ejército.
Foto: A. Polvorinos / TawyTours

Muy poco queda de sus muchos tesoros, saqueados tras su abandono diecisiete años después de ser construida, al parecer por falta de agua y mudar la capitalidad a Agra, a orillas del río Yamuna. Si queda, y muy bien conservada, su excepcional arquitectura hindú e islámica, un bellísimo ejemplo de ciudad amurallada, con sus palacios, jardines, plazas ornamentadas de forma exquisita y hasta el último detalle. Muchos espacios abiertos para albergar tropas.

Esta ciudad amurallada contaba con una exquisita ornamentación .
Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Además de la gran mezquita de Jami Masjid o el palacio imperial –con varios pabellones y salas-, destaca en este monumento la enorme puerta de Buland Darwaza edificada tras la conquista del estado de Gujarat. Sus 54 metros de altura e interminable escalinata la convierten en un símbolo en este tipo de arquitectura. Tras esta conquista a la ciudad de Sikri, Akbar le añadió Fathepur, dándole el actual significado de “Ciudad de la Victoria”.

Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours
Enorme puerta de entrada a Fathepur Sikri (Puerta Buland Darwaza.
Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Fathepur Sikri es, al igual que el Taj Mahal y el Fuerte Rojo, uno de los tres Patrimonios de la Humanidad de Agra. De la misma forma, tampoco debe faltar una visita en tu viaje con Tway Tours a India.

Bello ejemplo de arquitectura mezcla de estilos hindú e islámico.
Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Fuerte Rojo de Agra

Te sorprenderá… Fuerte Rojo de Agra

Foso y Entrada al Fuerte Rojo de Agra.
Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

India sorprende por su excelente patrimonio cultural y monumental. Mucho más allá del Taj Mahal, este país posee una riqueza monumental sin parangón. Palacios, fortalezas y conjuntos de templos que nada tienen que envidiar al gran monumento blanco del Taj Mahal. Quizá por ello causan mayor sorpresa en el visitante que llega a ellos, en ocasiones sin tener muy claro qué se va a encontrar y casi siempre sin conocer el descomunal tamaño patrimonial que van a visitar. Un ejemplo puede ser el Fuerte Rojo de Agra (hay otro Fuerte Rojo en Delhi). Esta ciudad que posee 3 patrimonios de la Humanidad (Taj Mahal, Fuerte Rojo y Fatehpur Sikri) es parada obligada en los circuitos turísticos por India. El visitante llega con el Taj Mahal como absoluto protagonista –lógico por otra parte- y se sorprende cuando visita el probablemente hasta entonces desconocido para él Fuerte Rojo. Este hecho refuerza la experiencia y las sensaciones gratificantes del viaje. Y en Tawy Tours lo sabemos, por eso no dudamos en incluirlo en nuestras visitas en la ciudad.

Fachada de Jahangiri Mahal.
Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours
Jahangiri Mahal. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

De tamaño gigantesco (aunque sólo se visita el 25% ya que el resto sigue cumpliendo su función militar), esta fortaleza levantada a orillas del Yamuna, fue construido por el emperador Akbar entre 1565 y 1573. Está edificado en piedra arenisca de color rojo y es probablemente la mayor fortaleza de India.

El interior del fuerte es en realidad un conjunto palaciego espectacular.
Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Una vez dentro, el visitante comprobará que tiene más que ver con un conjunto fortificado de palacios que con el castillo “al estilo árabe-español” que uno pueda imaginar. La visita puede durar entre 1-2 horas, recorriendo alguno de los palacios (Jahangiri Mahal es el principal), jardines, dependencias, patios, terrazas… Minuciosa ornamentación y habitualmente, primer contacto visual con el Taj Mahal, ya que desde las terrazas que dan al río se observa la gran tumba. Como hiciera el propio Sahah Jahan, artífice de la magna obra de mármol blanco. Él y el resto de emperadores mogoles vivieron y gobernaron desde el Fuerte Rojo.

Ornamentación mogol. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours
Taj Mahal desde el Fuerte Rojo de Agra.
Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

¿Te animas a conocerlo? Consúltanos el programa que mejor se adapte a tus necesidades en India.

Shopping en Jumeirah

No te pierdas… Shopping en Jumeirah

Paseo en barca por el Zoco Medinat Jumeirah. Foto: A, Polvorinos/Tawy Tours

Uno de los principales alicientes a la hora de visitar Dubai es sin duda el shopping, es decir, ir de compras. Y aunque en los últimos años están proliferando los centros comerciales y zonas de ocio y compras en la ciudad, sus principales lugares para pasar un buen rato sumidos entre tiendas de ropa, souvenirs, productos locales… son el gigantesco Dubai Mall (ubicado a los pies de la torre Burj Khalifa) y el Jumeirah (Jamira), junto a la playa.

Jumeirah es, por varios motivos, la propuesta de hoy. El primero por su ubicación, junto a la playa más célebre de la ciudad y anexo a su hotel más emblemático el Burj Al Arab, un exclusivísimo hotel de 7 estrellas solo apto para bolsillos poderosos y cuyo perfil se ha convertido en el icono de la ciudad. Lo fue antes de la construcción del Burj Khalifa y, aunque obviamente el poderío de la torre más alta del mundo le ha restado protagonismo, la silueta de vela del considerado mejor hotel del mundo, sigue identificándose como uno de los símbolos de Dubai.

La silueta del famoso hotel Burj Al Arab desde la entrada al zoco. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

La segunda razón tiene que ver con su arquitectura pues el centro comercial Jumeirah se ha edificado al estilo de un bazar o mercado tradicional. De ahí su nombre de Zoco Madinat Jumeirah. Preciosa arquitectura sin duda, cuidada hasta el último detalle de un mercado con siglos de historia con sus paredes de adobe y vigas de madera… pero de reciente construcción.

Este conjunto de más de 70 tiendas y locales de ocio (bares, restaurantes, etc.) es algo más que un lugar de compras. Se puede incluso dar un paseo en barco por los canales. Habitantes de Dubai y turistas se mezclan en esta simpática navegación, a caballo entre el creek de Dubai (al que dedicaremos su merecido post) y Venecia.

Los mercados y las compras son pues una actividad / visita imprescindible en un viaje a Dubai. El Zoco de las Especias, el Zoco del Oro, el Zoco de Bur Dubai, el Dubai Mall, el Mall of Emirates, el Ibn Battuta Mall y el propio Zoco Madinat Jumeirah se encargan de que hay donde elegir.

Nuestro programa de 4 noches Dubai al Completo es una magnífica oportunidad para conocerlo.

Subida al Monasterio de Petra

No te pierdas… la Subida al Monasterio de Petra

Monasterio de Petra. Foto: A.P./Tawy Tours
Monasterio de Petra. Foto: A.P./Tawy Tours

Desde el Museo, al final de la Calle Columnada, nada hace pensar que 200 metros más arriba se encuentra uno de los enclaves más espectaculares de Petra. Llegar hasta el Museo ya implica que hemos recorrido el corazón de la ciudad nabatea, pero es solo el principio. Si queremos conocer El Monasterio hemos de emplearnos a fondo para subir caminando (unos 45 minutos de subida y 30 minutos de bajada) hasta la altiplanicie donde se asienta, perfectamente escondido de forma natural, El Monasterio (Ad-Deir), para muchos la verdadera joya de Petra.

Foto: A.P./Tawy Tours. Inicio de los 800 escalones en piedra
Foto: A.P./Tawy Tours. Inicio de los 800 escalones en piedra

Necesitaréis tiempo para llegar hasta el Museo, al fondo del valle, disfrutando de parajes tan fascinantes como El Siq y la fachada del Tesoro, que son solo la puerta que esconde (nunca mejor dicho) un sinfín de maravillas arquitectónicas nabateas en forma, fundamentalmente, de templos y tumbas. Pero ese tiempo os vendrá bien para dejar que el sol coja altura y se prepare para ir iluminando poco a poco el frente de la fachada del Monasterio. Para tenerla a punto justo cuando estéis arriba. Nada mejor que observarlo con la luz apropiada, la que existe sobre todo desde media mañana y al mediodía. Son las horas en las que el calor hace acto de presencia durante la subida, pero quizá por ello la recompensa final se disfruta más. Estamos convencidos de ello.

Foto: A.P/Tawy Tours. Remontando el barranco con unas vistas espectaculares
Foto: A.P/Tawy Tours. Remontando el barranco con unas vistas espectaculares

Entre El Museo y El Monasterio hay una diferencia de altitud de 200 metros que se salvan mediante 800 escalones tallados en la roca a través de un angosto barranco. Con el esfuerzo de la subida creemos que no te pararás a contarlos pero si estamos seguros de que, cuando por fin te encuentres frente al Monasterio, todo esfuerzo habrá merecido la pena. Las panorámicas que puntualmente ofrece la subida invitan a ascender realizando pausas en las que el resuello se mitigue a la par que damos rienda suelta a la fotografía. Si prefieres ir más cómodo, puedes subir en burro pero para el regreso te recomendamos bajar a pie, pues aunque los animales de carga hacen el recorrido a diario, es mejor si quiera evitar pensar en un pequeño resbalón…

Foto: A.P. /Tawy Tours. El Monasterio, Petra.
Foto: A.P. /Tawy Tours. El Monasterio, Petra.

El Monasterio no se observa de golpe sino que como las grandes estrellas se hace rogar, queriendo mostrar su belleza poco a poco. Será preciso, una vez arriba, ir avanzando a la par que giramos la cabeza hacia la derecha y atrás para ir descubriendo la majestuosidad  de la fachada de este edificio, el segundo más importante de la ciudad rosada.

Foto: A.P. / Tawy Tours. La subida se puede realizar en burro
Foto: A.P. / Tawy Tours. La subida se puede realizar en burro

Frente a su fachada, un pequeño bar permite degustar un té mientras saboreamos esta obra maestra en piedra de 47 metros de ancho y 48 metros de alto, construida bajo reinado de Rabel II en el siglo II A.C. Una vez arriba, puedes asomarte a alguno de los balcones-miradores sobre los abismos de Petra (a unos 15 minutos ida más caminando por terreno más cómodo y llano), pero recuerda que todavía te queda bajar por el mismo camino y recorrer el fondo de la ciudad hasta la salida por el Siq. Si aprovechas el tiempo, en una larga jornada dentro de Petra como la que te proponemos en nuestro Jordania express, te dará tiempo a ver los principales monumentos de Petra, incluidos por supuesto el Tesoro, el Monasterio, el Teatro y las Tumbas Reales, entre otros muchos. Será preciso madrugar pero sin duda merecerá la pena hacerlo en una de las siete maravillas del mundo.