Amanecer en los Templos de Abu Simbel

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El Amanecer en los Templos de Abu Simbel

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Primeras luces del amanecer sobre el Gran Templo de Abu Simbel. Foto: Tawy Tours

Es todavía de noche en Aswan pero Abu Simbel bien vale un buen madrugón. Ya sea por carretera o en avión, hay que levantarse muy muy temprano para disfrutar de uno de los lugares más fascinantes de Egipto, estos templos a orillas del enorme Lago Nasser.

Al alba, con las primeras luces de un día que aún no ha despuntado, un rápido acceso desde el pequeño aeropuerto de Abu Simbel nos sitúa rápidamente frente a la entrada de los templos. Somos los primeros visitantes y eso es precisamente lo que veníamos buscando, la intimidad y exclusividad que supone llegar hasta aquí en avión a través de un vuelo de apenas 45 minutos. La recompensa será poder vivir uno de los instantes con más embrujo de cuantos se pueden disfrutar en Egipto: la experiencia de ver amanecer sobre los templos de Abu Simbel.

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Estatuas de Ramsés II en el Gran Templo de Abu Simbel. Foto: Tawy Tours

Desde la puerta de acceso al recinto, un corto sendero bordea la montaña por la derecha para ir mostrándonos poco a poco las fachadas e ir descubriendo las gigantescas estatuas que flanquean la entrada del templo mayor, el Gran Templo de Ramsés II. La tenue coloración rosada de la arenisca en estos primeros instantes adquiere pronto una llamativa coloración naranja, preludio de un sol  que avisa con despuntar sobre el horizonte en cuestión de segundos. Cuando el astro rey irrumpe, el amarillo tiñe entonces la fachada rocosa de 32 metros de alto y 36 metros de ancho. Son unos pocos minutos, pero la experiencia queda marcada a fuego en nuestras retinas y capturada por nuestras cámaras. Resta algo menos de una hora para que lleguen los primeros autobuses con los visitantes que acceden por tierra, así que disponemos aún de un rato para seguir impregnándonos de la magia de Abu Simbel. Tras fotografiar las enormes cuatro estatuas de Ramsés II (20 m. altura) desde diversos ángulos, hacemos lo mismo con las seis estatuas más modestas (10 m.) de la entrada al Templo Menor, cuatro de ellas de Ramsés II y dos de Nefertari, la esposa predilecta del famoso faraón.

El sol ya se ha levantado sobre el lago y el cielo encima de la roca de los templos luce un intenso azul. Es hora de penetrar en los templos y descubrir los atractivos interiores. Dentro nos aguardan más sorpresas, pero ya nada ni nadie podrá borrar de nuestras memorias los coloridos instantes que acabamos de vivir… Inolvidable!!

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Templo menor de Abu Simbel. Foto: Tawy Tours

La visita a los Templos de Abu Simbel es una de las excursiones opcionales que tenemos preparadas para esta Navidad/Fin de Año. Date prisa antes de que las plazas aéreas se agoten.

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