Fuerte Rojo de Agra

Te sorprenderá… Fuerte Rojo de Agra

Foso y Entrada al Fuerte Rojo de Agra.
Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

India sorprende por su excelente patrimonio cultural y monumental. Mucho más allá del Taj Mahal, este país posee una riqueza monumental sin parangón. Palacios, fortalezas y conjuntos de templos que nada tienen que envidiar al gran monumento blanco del Taj Mahal. Quizá por ello causan mayor sorpresa en el visitante que llega a ellos, en ocasiones sin tener muy claro qué se va a encontrar y casi siempre sin conocer el descomunal tamaño patrimonial que van a visitar. Un ejemplo puede ser el Fuerte Rojo de Agra (hay otro Fuerte Rojo en Delhi). Esta ciudad que posee 3 patrimonios de la Humanidad (Taj Mahal, Fuerte Rojo y Fatehpur Sikri) es parada obligada en los circuitos turísticos por India. El visitante llega con el Taj Mahal como absoluto protagonista –lógico por otra parte- y se sorprende cuando visita el probablemente hasta entonces desconocido para él Fuerte Rojo. Este hecho refuerza la experiencia y las sensaciones gratificantes del viaje. Y en Tawy Tours lo sabemos, por eso no dudamos en incluirlo en nuestras visitas en la ciudad.

Fachada de Jahangiri Mahal.
Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours
Jahangiri Mahal. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

De tamaño gigantesco (aunque sólo se visita el 25% ya que el resto sigue cumpliendo su función militar), esta fortaleza levantada a orillas del Yamuna, fue construido por el emperador Akbar entre 1565 y 1573. Está edificado en piedra arenisca de color rojo y es probablemente la mayor fortaleza de India.

El interior del fuerte es en realidad un conjunto palaciego espectacular.
Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Una vez dentro, el visitante comprobará que tiene más que ver con un conjunto fortificado de palacios que con el castillo “al estilo árabe-español” que uno pueda imaginar. La visita puede durar entre 1-2 horas, recorriendo alguno de los palacios (Jahangiri Mahal es el principal), jardines, dependencias, patios, terrazas… Minuciosa ornamentación y habitualmente, primer contacto visual con el Taj Mahal, ya que desde las terrazas que dan al río se observa la gran tumba. Como hiciera el propio Sahah Jahan, artífice de la magna obra de mármol blanco. Él y el resto de emperadores mogoles vivieron y gobernaron desde el Fuerte Rojo.

Ornamentación mogol. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours
Taj Mahal desde el Fuerte Rojo de Agra.
Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

¿Te animas a conocerlo? Consúltanos el programa que mejor se adapte a tus necesidades en India.

Shopping en Jumeirah

No te pierdas… Shopping en Jumeirah

Paseo en barca por el Zoco Medinat Jumeirah. Foto: A, Polvorinos/Tawy Tours

Uno de los principales alicientes a la hora de visitar Dubai es sin duda el shopping, es decir, ir de compras. Y aunque en los últimos años están proliferando los centros comerciales y zonas de ocio y compras en la ciudad, sus principales lugares para pasar un buen rato sumidos entre tiendas de ropa, souvenirs, productos locales… son el gigantesco Dubai Mall (ubicado a los pies de la torre Burj Khalifa) y el Jumeirah (Jamira), junto a la playa.

Jumeirah es, por varios motivos, la propuesta de hoy. El primero por su ubicación, junto a la playa más célebre de la ciudad y anexo a su hotel más emblemático el Burj Al Arab, un exclusivísimo hotel de 7 estrellas solo apto para bolsillos poderosos y cuyo perfil se ha convertido en el icono de la ciudad. Lo fue antes de la construcción del Burj Khalifa y, aunque obviamente el poderío de la torre más alta del mundo le ha restado protagonismo, la silueta de vela del considerado mejor hotel del mundo, sigue identificándose como uno de los símbolos de Dubai.

La silueta del famoso hotel Burj Al Arab desde la entrada al zoco. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

La segunda razón tiene que ver con su arquitectura pues el centro comercial Jumeirah se ha edificado al estilo de un bazar o mercado tradicional. De ahí su nombre de Zoco Madinat Jumeirah. Preciosa arquitectura sin duda, cuidada hasta el último detalle de un mercado con siglos de historia con sus paredes de adobe y vigas de madera… pero de reciente construcción.

Este conjunto de más de 70 tiendas y locales de ocio (bares, restaurantes, etc.) es algo más que un lugar de compras. Se puede incluso dar un paseo en barco por los canales. Habitantes de Dubai y turistas se mezclan en esta simpática navegación, a caballo entre el creek de Dubai (al que dedicaremos su merecido post) y Venecia.

Los mercados y las compras son pues una actividad / visita imprescindible en un viaje a Dubai. El Zoco de las Especias, el Zoco del Oro, el Zoco de Bur Dubai, el Dubai Mall, el Mall of Emirates, el Ibn Battuta Mall y el propio Zoco Madinat Jumeirah se encargan de que hay donde elegir.

Nuestro programa de 4 noches Dubai al Completo es una magnífica oportunidad para conocerlo.

Subida al Monasterio de Petra

No te pierdas… la Subida al Monasterio de Petra

Monasterio de Petra. Foto: A.P./Tawy Tours
Monasterio de Petra. Foto: A.P./Tawy Tours

Desde el Museo, al final de la Calle Columnada, nada hace pensar que 200 metros más arriba se encuentra uno de los enclaves más espectaculares de Petra. Llegar hasta el Museo ya implica que hemos recorrido el corazón de la ciudad nabatea, pero es solo el principio. Si queremos conocer El Monasterio hemos de emplearnos a fondo para subir caminando (unos 45 minutos de subida y 30 minutos de bajada) hasta la altiplanicie donde se asienta, perfectamente escondido de forma natural, El Monasterio (Ad-Deir), para muchos la verdadera joya de Petra.

Foto: A.P./Tawy Tours. Inicio de los 800 escalones en piedra
Foto: A.P./Tawy Tours. Inicio de los 800 escalones en piedra

Necesitaréis tiempo para llegar hasta el Museo, al fondo del valle, disfrutando de parajes tan fascinantes como El Siq y la fachada del Tesoro, que son solo la puerta que esconde (nunca mejor dicho) un sinfín de maravillas arquitectónicas nabateas en forma, fundamentalmente, de templos y tumbas. Pero ese tiempo os vendrá bien para dejar que el sol coja altura y se prepare para ir iluminando poco a poco el frente de la fachada del Monasterio. Para tenerla a punto justo cuando estéis arriba. Nada mejor que observarlo con la luz apropiada, la que existe sobre todo desde media mañana y al mediodía. Son las horas en las que el calor hace acto de presencia durante la subida, pero quizá por ello la recompensa final se disfruta más. Estamos convencidos de ello.

Foto: A.P/Tawy Tours. Remontando el barranco con unas vistas espectaculares
Foto: A.P/Tawy Tours. Remontando el barranco con unas vistas espectaculares

Entre El Museo y El Monasterio hay una diferencia de altitud de 200 metros que se salvan mediante 800 escalones tallados en la roca a través de un angosto barranco. Con el esfuerzo de la subida creemos que no te pararás a contarlos pero si estamos seguros de que, cuando por fin te encuentres frente al Monasterio, todo esfuerzo habrá merecido la pena. Las panorámicas que puntualmente ofrece la subida invitan a ascender realizando pausas en las que el resuello se mitigue a la par que damos rienda suelta a la fotografía. Si prefieres ir más cómodo, puedes subir en burro pero para el regreso te recomendamos bajar a pie, pues aunque los animales de carga hacen el recorrido a diario, es mejor si quiera evitar pensar en un pequeño resbalón…

Foto: A.P. /Tawy Tours. El Monasterio, Petra.
Foto: A.P. /Tawy Tours. El Monasterio, Petra.

El Monasterio no se observa de golpe sino que como las grandes estrellas se hace rogar, queriendo mostrar su belleza poco a poco. Será preciso, una vez arriba, ir avanzando a la par que giramos la cabeza hacia la derecha y atrás para ir descubriendo la majestuosidad  de la fachada de este edificio, el segundo más importante de la ciudad rosada.

Foto: A.P. / Tawy Tours. La subida se puede realizar en burro
Foto: A.P. / Tawy Tours. La subida se puede realizar en burro

Frente a su fachada, un pequeño bar permite degustar un té mientras saboreamos esta obra maestra en piedra de 47 metros de ancho y 48 metros de alto, construida bajo reinado de Rabel II en el siglo II A.C. Una vez arriba, puedes asomarte a alguno de los balcones-miradores sobre los abismos de Petra (a unos 15 minutos ida más caminando por terreno más cómodo y llano), pero recuerda que todavía te queda bajar por el mismo camino y recorrer el fondo de la ciudad hasta la salida por el Siq. Si aprovechas el tiempo, en una larga jornada dentro de Petra como la que te proponemos en nuestro Jordania express, te dará tiempo a ver los principales monumentos de Petra, incluidos por supuesto el Tesoro, el Monasterio, el Teatro y las Tumbas Reales, entre otros muchos. Será preciso madrugar pero sin duda merecerá la pena hacerlo en una de las siete maravillas del mundo.

Amanecer en los Templos de Abu Simbel

No te pierdas…

El Amanecer en los Templos de Abu Simbel

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Primeras luces del amanecer sobre el Gran Templo de Abu Simbel. Foto: Tawy Tours

Es todavía de noche en Aswan pero Abu Simbel bien vale un buen madrugón. Ya sea por carretera o en avión, hay que levantarse muy muy temprano para disfrutar de uno de los lugares más fascinantes de Egipto, estos templos a orillas del enorme Lago Nasser.

Al alba, con las primeras luces de un día que aún no ha despuntado, un rápido acceso desde el pequeño aeropuerto de Abu Simbel nos sitúa rápidamente frente a la entrada de los templos. Somos los primeros visitantes y eso es precisamente lo que veníamos buscando, la intimidad y exclusividad que supone llegar hasta aquí en avión a través de un vuelo de apenas 45 minutos. La recompensa será poder vivir uno de los instantes con más embrujo de cuantos se pueden disfrutar en Egipto: la experiencia de ver amanecer sobre los templos de Abu Simbel.

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Estatuas de Ramsés II en el Gran Templo de Abu Simbel. Foto: Tawy Tours

Desde la puerta de acceso al recinto, un corto sendero bordea la montaña por la derecha para ir mostrándonos poco a poco las fachadas e ir descubriendo las gigantescas estatuas que flanquean la entrada del templo mayor, el Gran Templo de Ramsés II. La tenue coloración rosada de la arenisca en estos primeros instantes adquiere pronto una llamativa coloración naranja, preludio de un sol  que avisa con despuntar sobre el horizonte en cuestión de segundos. Cuando el astro rey irrumpe, el amarillo tiñe entonces la fachada rocosa de 32 metros de alto y 36 metros de ancho. Son unos pocos minutos, pero la experiencia queda marcada a fuego en nuestras retinas y capturada por nuestras cámaras. Resta algo menos de una hora para que lleguen los primeros autobuses con los visitantes que acceden por tierra, así que disponemos aún de un rato para seguir impregnándonos de la magia de Abu Simbel. Tras fotografiar las enormes cuatro estatuas de Ramsés II (20 m. altura) desde diversos ángulos, hacemos lo mismo con las seis estatuas más modestas (10 m.) de la entrada al Templo Menor, cuatro de ellas de Ramsés II y dos de Nefertari, la esposa predilecta del famoso faraón.

El sol ya se ha levantado sobre el lago y el cielo encima de la roca de los templos luce un intenso azul. Es hora de penetrar en los templos y descubrir los atractivos interiores. Dentro nos aguardan más sorpresas, pero ya nada ni nadie podrá borrar de nuestras memorias los coloridos instantes que acabamos de vivir… Inolvidable!!

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Templo menor de Abu Simbel. Foto: Tawy Tours

La visita a los Templos de Abu Simbel es una de las excursiones opcionales que tenemos preparadas para esta Navidad/Fin de Año. Date prisa antes de que las plazas aéreas se agoten.