La esclusa de Esna

Déjate sorprender… La esclusa de Esna

 

Esna (Isna) es una ciudad situada en la ribera izquierda del Nilo, a unos 55 kilómetros al sur de Luxor. En la ciudad se levanta el pequeño Templo de Jnum (XVIII dinastía; siglo XV a.C.), pero no suele visitarse. El motivo por el que los barcos se detienen en Esna es otro. Aquí el curso del río presenta un desnivel de unos 10 metros de altura y fue necesaria la construcción de una esclusa que permitiera a los barcos salvar el desnivel y continuar la navegación. La Esclusa de Esna es paso obligado pues, para todos los cruceros del Nilo sea cual sea el sentido de la navegación.

Barco pasando la esclusa. A. Polvorinos / Tawy Tours

Es un momento delicado por la acumulación de barcos que quieren pasar la esclusa y que no tienen más remedio que esperar su turno para pasar de uno en uno. Las colas en ocasiones suelen durar varias horas. El paso de la esclusa se realiza de día y de noche, así que el visitante podrá disfrutarlo en el momento en que, por riguroso orden de llegada, le haya sido asignado al barco. No es preciso desembarcar para pasar la esclusa. Desde la cubierta se obtienen buenas fotografías de esta obra de ingeniería fluvial.

Paso nocturno de la esclusa. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Las horas de espera en Esna se cubren descansando, tomando el sol, leyendo o mejor aún, observando la intensa actividad que la población local desarrolla en torno a los barcos. Cientos de comerciantes no cesan en la oportunidad de vender casi cualquier cosa a los turistas. Se acercan al muelle caminando o bien por el río navegando en pequeñas barcas a remo cargadas de productos variopintos. El juego comercial que se desarrolla, a gritos, entre los pasajeros desde la cubierta y los vendedores muchos metros más abajo es más que simpático. Curiosa es también la forma de intercambiarse dinero y productos, que han de lanzarse con cierto arte y puntería clientes y vendedores respectivamente. Un momento que, por original, se convierte en toda una experiencia que puedes vivir a bordo de nuestros cruceros por el río Nilo.

Comerciantes haciendo su trabajo con los cruceros. Un momento simpático y curioso. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Crucero por el Nilo, navegando el gran río africano

Navegar el Nilo a bordo de alguno de los muchos cruceros que recorren el río se ha convertido en una de las mejores formas de conocer los monumentos del Antiguo Egipto. Los programas habituales navegan durante 4 días, tiempo suficiente para recorrer los 215 kilómetros que separan Luxor y Asuán y realizar las excursiones a los lugares imprescindibles a orillas del sagrado río. Existen diferentes tipos de embarcaciones turísticas que recorren el río, desde las tradicionales falúas o falucas equipadas como pequeños hoteles flotantes (dahabeyyas) hasta grandes motonaves para cientos de pasajeros. Las falúas emplean más tiempo de viaje (una semana) pero ofrecen la experiencia de navegar el Nilo a vela, como lo hacían los antiguos egipcios. Se trata de embarcaciones pensadas con capacidad de 6-20 personas y suponen una manera más exclusiva de realizar el crucero.

Dahabeyya surcando el Nilo. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

La forma más habitual de realizar el crucero por el Nilo son los grandes barcos a motor que centran y copan la principal oferta turística. Existen desde embarcaciones más modestas hasta lujosas motonaves, equipados con todas las comodidades. La variedad es enorme. Los barcos realizan el recorrido de forma ininterrumpida entre Luxor y Asuán. Dependiendo del sentido de la navegación la duración varía entre 3 y 4 noches. Saliendo desde Asuán el crucero dura 3 noches. Si la navegación se realiza aguas arriba desde Luxor, se tarda 4 noches, aunque por lo general la primera noche se pasa amarrado al muelle en Luxor para dar tiempo a realizar las visitas y excursiones en la orilla izquierda y derecha del gran río africano.

No faltan las lujosas embarcaciones para disfrutar del crucero. Barco Myfair en la imagen. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

A lo largo de la navegación existen tres puntos de interés en el crucero, dos son de tipo arqueológico: el templo de Edfú y el templo de Kom Ombo, y el tercero tiene que ver con la ingeniería: la esclusa de Esna. A ésta última dedicaremos el próximo post.

Crucero navegando el gran río africano. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours.

Puedes contactar con Tawy Tours, y como especialistas en Egipto te recomendaremos la opción que me mejor se adapte a tus necesidades.

Ankh, la llave de la vida

El Ankh o Anj es una constante en los viajes a Egipto. El visitante ve este símbolo representado casi allá donde va. En jeroglíficos, grabados… incluso físicamente. Y es que el Ankh ha estado ahí desde los comienzos de esta civilización. La pregunta que nos hacemos todos cuando la vemos es inevitable: ¿qué significa? ¿qué representa? Pues ni más ni menos que la vida. Es la llave de la vida, el símbolo de la unión del Bajo y Alto Egipto en época faraónica.

Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Recibe otras denominaciones como Cruz Egipcia o Cruz Ansada. Era el símbolo con el que se representaba a los dioses en el Antiguo Egipto, la búsqueda de la inmortalidad para los humanos. Símbolo de la vida… y de lo que hay existe después de la muerte; el símbolo de renacimiento. El mismísimo Tut-anj-Amón y otros faraones lo incorporaron a su nombre.

Sobre su origen hay varias teorías: la más extendida tiene que ver con la representación del curso del río Nilo (parte inferior) y el delta del famoso río (en su parte ovalada). El río Nilo es la vida en definitiva, vida a su paso atravesando el país de sur a norte y muerte en el Delta, en Alejandría, donde el río muere en el Mar Mediterráneo.

Representación del recorrido fluvial del Nilo a su paso por Egipto, la forma del Ankh es también la fusión del Bajo (zona del Delta) y el Alto Egipto (zona de Luxor) con la unificación del país. Incluso se ha buscado la explicación relacionada con el sexo, la parte superior vinculada a lo femenino y la inferior a los atributos masculinos. No faltan interpretaciones, pero a buen seguro que tampoco faltará en la lista de curiosidades en tu próximo viaje a Egipto. Ven con Tawy Tours a conocer in situ toda la verdad sobre el Ankh, la llave de la vida.

Desde Galicia a la tierra de los faraones

Esta pareja gallega viajó hace unas semanas con nosotros a Egipto haciendo realidad uno de sus viajes más deseados El Cairo y crucero por el Nilo. Gracias por compartir con nosotros vuestra experiencia…

Horus en Deir al Bahari. Foto: Cova y Jose

Tras varios años pensando en organizar un viaje a Egipto por fin llegó el deseado momento.

En este punto consideramos que la planificación es fundamental para que todo salga bien y no haya sorpresas, por lo que decidimos hacerlo con Tawy Tours, ¨todo un acierto¨. Además valoramos el hecho de que los grupos eran reducidos (entre 10-12 personas), y para nosotros, que hasta este momento nunca habíamos viajado con una agencia si no que siempre lo habíamos hecho por libre, era un tema importante.

En cuanto a la organización consideramos que no se puede pedir más:

–          Asistencia directa en los aeropuertos y hoteles, retirada de visados, acompañamiento en todo momento a nuestra llegada y salida de los mismos, incluso en vuelos internos, traslados, etc. Siempre acompañados por una o varias personas de la organización que nos han facilitado todos los trámites y acomodado en nuestros alojamientos, así como introducirnos detalles de la historia en torno a las diferentes visitas que realizaríamos.

–          Visitas con chófer y guías en español; Mohamed en Crucero por el Nilo y Luxor y Taghrid en El Cairo, muy bien formados y expertos  en egiptología, algo trascendental a la hora de explicar la esencia de los lugares visitados, templos, relieves, tumbas…

Sin duda supieron transmitir con pasión los secretos de este maravilloso país. La calidad del servicio, profesionalidad, información y atención recibidas por parte de los guías han contribuido a considerar nuestra experiencia en Egipto como un viaje inolvidable.

 

Jose y Mohamed bromeando. Foto: Cova y Jose

En resumen, estaba todo planificado para optimizar el tiempo al máximo y centrarse en lo realmente importante, que es conocer los secretos de una de las civilizaciones  más antiguas y más importantes de la historia.

No queremos olvidarnos de las personas que han transformado en realidad nuestro sueño de viajar a Egipto: Mohamed guía en Luxor y Asuán que con su infinita paciencia respondía a todas nuestras preguntas, Taghrid guía en El Cairo que con su simpatía y sonrisa nos descubrió los secretos de la caótica y frenética ciudad. Mohamed nuestro chófer en El Cairo, siempre bromeando, que nos descubrió un puesto de venta de falafel que sin duda fue el más exquisito de los  probados hasta la fecha.

Jamal y Ahmed que nos acomodaron en los traslados al hotel del Cairo. Ahmed  una persona extraordinaria, culta y formada con la que tuvimos largas conversaciones intercambiando impresiones  sobre arquitectura, arte, cultura, costumbres… de diferentes países en los que no había estado pero que conocía a la perfección.

Paseo en faluca Asuán. Foto: Cova y Jose

 

Hatshepsut, la reina con barba

Déjate sorprender…

Hatshepsut (quinta reina de la XVIII dinastía) fue hija de Tutmosis I y tuvo varios hermanos varones y hermanastros. Sus hermanos de sangre murieron y sólo existía un varón reconocido, Tutmosis II, aunque era hijo de una esposa secundaria de su padre. Hatshepsut se sentía reina y su padre incluso la nombró “heredera”, pero sólo su hermano Tutmosis II podía ser el próximo faraón. Hatshepsut se convirtió en Gran Esposa Real de su hermanastro.

 

Tutmosis II murió joven y reinó muy poco como faraón. En la línea sucesoria de nuevo faltaba una niña al ser varones los dos únicos hijos de Tutmosis II. La nobleza aceptó que el sucesor fuera Tutmosis III, uno de estos varones. La reina viuda Hatshepsut se negaba a dejar escapar el trono por segunda vez y durante los primeros años del reinado de Tutmosis III, diseñó un golpe de estado. Se rodeó de sacerdotes de gran influencia, incluido Hapunseneb, sumo sacerdote de Amón. Hatshepsut dijo ser hija primogénita de Amón y, con el beneplácito de los sacerdotes y en especial Hapunseneb, se autoproclamó faraón. Tutmosis III no tuvo más remedio que aceptar la superioridad de su tía y madrastra. A partir de ese momento Hatshepsut aceptó los atributos masculinos como faraón y se hizo representar en esculturas y pinturas con barba, como los faraones.

Esculturas de la reina faraón en su templo. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Fue la tercera mujer faraón de la historia egipcia y la primera en esculpirse una esfinge, con cuerpo de león y cabeza humana con barba.

Tras 15-16 años de reinado, en los que se había ganado al pueblo, sus principales aliados en los que se apoyó para sustentar el golpe de estado murieron y la reina faraón quedó sola. Decidió entonces retirarse parcialmente de su cargo y Tutmosis III recuperó el gobierno de Egipto.

Acércate de la mano de nuestros expertos guías egipcios a conocer la apasionante vida de Hatshepsut y su fastuoso templo.

El Museo Egipcio de El Cairo

No te pierdas… el Museo Egipcio

Guía de Tawy Tours en el interior del Museo Egipcio. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Junto a la orilla derecha del Nilo se levanta el palacio del siglo XIX que acoge el Museo Egipcio de Antigüedades. Se trata del museo más importante del país y una visita inexcusable para conocer algunas de las piezas más soberbias del antiguo Egipto.

Puerta principal del museo. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Esta sede fue inaugurada en 1902 después de que el arte del antiguo ocupara diferentes emplazamientos. Se está construyendo el Gran Museo Egipcio en Giza y allí se trasladarán los fondos del actual museo cuando se inaugure (en breve tras múltiples retrasos).

 

En 1835 se creó el Servicio de Antigüedades de Egipto para evitar la salida del país de monumentos y tesoros, sobre todo a partir de la expectación que en Europa levantó la visita de Napoleón a Egipto en 1798. Gracias a ello, se puede disfrutar de las piezas del museo Egipcio.

Vasos Canópicos de Tutankamón. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

El museo alberga una exposición de 120.000 piezas expuestas y al menos otras tantas que no se ven guardadas en sus almacenes. Sin duda la sala más visitada e interesante es la que alberga y expone el tesoro de Tutankamón, encontrado en el interior de la tumba descubierta por el arqueólogo Howard Carter en 1922 en el valle de los Reyes. La joya de la corona, nunca mejor dicho, es la máscara funeraria de oro con incrustaciones de lapislázuli con la cara del rey niño. Su belleza es tal que el visitante puede pasar un buen rato hipnotizado ante la vitrina que expone esta obra de arte.

 

El museo cuenta con más de cien salas repartidas en dos plantas que ofrecen la mejor colección sobre el antiguo Egipto existente en el mundo. Una visita completa llevaría mucho tiempo así que los guías se encargan de mostrar al visitante lo más destacado de las diferentes colecciones del museo, con las esculturas en la planta baja y las piezas de menor tamaño en la superior.

Trono Tutankamón. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Entre las piezas que no deben pasarse por alto destacar: las tríadas procedentes del templo funerario de la pirámide de Mikerinos (IV dinastía) en Giza, la gran estatua de Zoser (III dinastía) a tamaño natural encontrada en Saqqara, la estatua de Dorita de Kefrén hallada en el templo de la Esfinge, la estatua de Seihkh el-Beled (V dinastía; conocida como el alcalde y procedente de Saqqara), las esculturas de Rahotep y Nefret procedentes de Meidum y con los colores bien conservados (IV dinastía), la estatua del escriba Mitri de madera recubierta de estuco policromado y con ojos de cristal (Saqqara, V dinastía), la cabeza con dos escarabajos y un halcón de la reina Tiyi, así como una estatuilla de ébano de la misma reina; la gran estatua de pizarra de Tutmosis III (Karnak, XVIII dinastía), la tapa del sarcófago de oro de Semenkhare (XVII dinastía) y dos vasos canopos de alabastro; la cabeza inacabada de Nefertiti (XVII dinastía), las esculturas del fabricante de abanicos y su mujer (Tebas, XVIII dinastía), la estatua de pizarra de Ramsés II (XIX dinastía) y otra de pizarra verde que representa a Thueris como un hipopótamo (XXVI dinastía) halladas en Karnak, la cabeza del prisionero gálata, el sarcófago de Psusennes (Tanis, XXI dinastía), el grupo escultórico de  Amenofis III y la reina Tiyi (Medinat Habu, XVIII dinastía), la colección de momias de la planta superior (se ha de comprar entrada), la paleta de pizarra de Narmer (I dinastía) de gran importancia histórica; el grupo de momias, máscaras y retratos de El Fayyum, una estatuilla de Keops en marfil, una estatuilla de mujer en madera y con peluca hallada en El Lisht, una cabeza de la reina Tiyi procedente del Sinaí, la sala 4 dedicada a las Joyas y por supuesto el alma mater del museo, el tesoro de Tutankamón y su espectacular ajuar funerario (Luxor, XVII dinastía).

El Escriba Sentado. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Una pieza que queremos destacar por su misterio es la Estela del Inventario. En ella se puede leer que la Esfinge, al igual que la Gran Pirámide, estaban ya construidas en época de Keops. La historia patas arriba.

Actualmente no está permitido hacer fotografías en el interior del Museo Egipcio. Es preciso sacar un ticket aparte (no válido para la sala de la máscara de Tutankamón).

En tu próximo viaje a Egipto con Tawy Tours, te llevamos al Museo Egipcio !!

Buscando a Cleopatra

Atrapa esta Foto… Buscando a Cleopatra

Probablemente gracias al cine y a la literatura, Cleopatra es sin duda uno de los personajes más ligados al antiguo Egipto. Fue la última reina del Antiguo Egipto. Inteligente y menos bella de lo que la leyenda le atribuye, fue capaz de seducir a Julio César para que la repusiera en el trono. La Cleopatra más célebre fue la VII, hija de Ptolomeo XII y Cleopatra VI, y accedió al trono a los 18 años (fue la reina más joven pero su reinado duró 13 años). A pesar de su popularidad, sin embargo una presencia es meramente anecdótica si la comparamos con Ramsés II por ejemplo.

Con todo, cuando el viajero llega a Egipto busca inevitablemente referencias a Cleopatra… y no encuentra muchas la verdad. De hecho su presencia es insignificante en comparación con otros mandatarios y personajes históricos egipcios. Durante un viaje “clásico” a Egipto probablemente solo encuentres en una ocasión algo de Cleopatra ¿Dónde? En la sala hipóstila del templo de Kom Ombo. ¿El qué? este cartucho real con su nombre, su firma.

Pero antes de que te vuelvas loco buscando entre los miles de grabados… durante la visita, el guía de Tawy Tours, te llevará hasta el punto exacto donde puedes tomar esta fotografía y traerte de regreso a España este detalle de la egipcia Cleopatra.

Coordenadas GPS de la foto: Lat. 24.452078º ; Long. 32.928171º

Un paseo por el Zoco Kan El-Khalili

No te pierdas… Un paseo por el Zoco Kan El-Khalili

Es el mercado por excelencia de Egipto y uno de los mayores del mundo árabe. Imprescindible perderse en este laberinto de calles y tiendas. Dar un paseo por este zoco árabe medieval, fundado en 1382, es una experiencia única. Desde simples souvenirs hasta grandes antigüedades, todo tiene cabida en este bullicioso rincón de El Cairo. Caminar entre estos puestos de enorme colorido cautivados por los olores a incienso y especias, y con el periódico canto del muecín como fondo sumerge al visitante en otro mundo. Un mundo de mirar, tocar, probar y comprar, no sin antes experimentar el arte del regateo. Pasar un buen rato negociando el precio forma parte de la compra y es un trámite por el que es necesario pasar. Los vendedores son expertos en el regateo, incluso con gestos y aspavientos que les elevan a la categoría de grandes actores. No aceptes el primer precio y trata de bajar hasta, al menos, la mitad, comenzando tu oferta, aunque parezca desorbitado, por un 20% de lo que inicialmente te pedirán. Con educación y buenas artes te llevarás a casa una buena compra después de haber pasado un rato divertido. Si vas a comprar varias cosas en la misma tienda negocia el precio en bloque. Si no estás convencido, inténtalo en otros puestos similares.

Trabajos en hueso de camello. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

La oferta es infinita: joyas, plata, prendas del mejor algodón, ropa, babuchas, shishas o pipas de agua, esculturas, bronce, cuadros, papiros, tallas en piedra y madera, perfumes, etc. En el zoco las horas pasan deprisa, así que hay que tomarlo con calma.

Zoco de El Cairo. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Y entre tanto bullicio, regateos, ir y venir de gente, se impone una pausa en el famoso Café Fishawy, más conocido como el Café de los Espejos por la gran cantidad de espejos que cuelgan de sus paredes. Se trata de uno de los cafés más antiguos de El Cairo y tomarse un té a la menta o fumarse una shisha con tabaco de fruta es casi un ritual. Los cafés son lugares habituales de encuentro para la sociedad egipcia. A lo largo de los más de 200 años de historia que tiene el Fishawy han pasado importantes personalidades y personajes célebres nacionales e internacionales. Uno de sus más asiduos clientes fue el premio Nobel de Literatura (1988), el egipcio Naguib Mahuz, quien pasaba horas en el café mientras trabajaba en su obra cumbre “Trilogía de El Cairo”. No existe mejor lugar para tomarse un descanso en pleno zoco.

Tienda de perfumes. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Y espera a que caiga la noche… verás cómo el zoco cambia su cara con las luces de los puestos, de nuevo regresa el bullicio (si es que alguna vez se ha ido) cuando el calor mitiga.

Déjate guiar por Tawy Tours en tu visita a Egipto y al famoso Zoco del Cairo.

Las Coronas del Antiguo Egipto

Durante tu viaje a Egipto a buen seguro te llamará la atención la calidad y  el grado de detalle en grabados, bajorrelieves, altorrelieves… Los jeroglíficos y las pinturas atraen la mirada del visitante como un verdadero imán. Y una de las representaciones más habituales son los diferentes tipos de corona con los que el faraón / dios aparece representado. Queremos contaros en este post algunas cosas sobre las coronas y cuando estéis en Egipto, nuestros guías os mostrarán dónde ver las mejores representaciones y ampliarán la información necesaria para comprender la historia que se representa.

 

La corona es uno de los símbolos más distintivos de los faraones y dioses del Antiguo Egipto. Existen cuatro tipos de coronas, que aparecen representadas en grabados, esculturas y pinturas. Algunas de ellas se observan muy bien en el templo de Edfu (al que pertenece esta imagen), si bien son una constante en los diferentes monumentos:

 

Corona Blanca: es una corona oblonga de color blanco que simboliza el Alto Egipto (sur).

Corona Roja: se trata de una corona de color rojo con una protuberancia rizada. Simboliza el Bajo Egipto (norte).

Corona Doble: aparece como la corona blanca dentro de la roja y representa al Bajo y Alto Egipto, símbolo del país unificado.

Corona Atef: es una forma compleja de la corona blanca a la que se añaden además dos plumas de avestruz, en ocasiones con dos cuernos en la base y un disco solar.

 

La corona blanca, roja y doble se empleaba para representar a faraones, mientras que la corona atef se colocaba en la cabeza de los dioses.

 

Bueno ahora que ya conoces algo más sobre las coronas egipcias, mirarás las pinturas y grabados de otra  forma en tu viaje a Egipto

Edfu, el templo mejor conservado de Egipto

No te pierdas… Templo de Edfu

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Patio interior principal de Edfu. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

 

A mitad de camino entre Luxor y Asuán se encuentra la ciudad de Edfu. Edfu se encuentra en la margen izquierda del río y es parada obligada para los cruceros. El motivo no es otro que la visita al templo mejor conservado de Egipto. El templo se encuentra en el centro de la ciudad y para llegar hasta él se puede hacer en vehículo o en calesa. La calesa (coche de caballos) es un medio de transporte habitual en Egipto y permite vivir sensaciones diferentes durante la visita. Es cierto que las calesas viven de llevar y traer viajeros al templo, así que en ocasiones no dudan en meterse a toda velocidad entre el tráfico y ganar tiempo para que el conductor tenga tiempo de hacer más viajes con nuevos clientes. A pesar de esto es una forma simpática de transitar por Edfu y un punto de adrenalina en tu viaje a la tierra de los faraones.

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Pilono de entrada. Edfu. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

El templo de Edfu es una auténtica maravilla. Responde a la estructura típica de un templo egipcio, con sus diferentes partes bien definidas, y se trata, además, del templo mejor conservado y uno de los más grandes de todo el país. Desde los grandes y luminosos patios y dependencias hasta las pequeñas salas interiores y oscuras del santuario. El templo egipcio por excelencia.

 

Data del periodo helenístico (237 y 57 a. C) y está erigido al dios Horus. Sus paredes son una fuente de información constante durante la visita acerca del lenguaje, la religión y la mitología del Antiguo Egipto. El templo se empezó a construir en el 237 a.C, sobre otro mucho más antiguo construido probablemente por Imhotep, el arquitecto del faraón Zoser (III dinastía del Imperio Antiguo). 180 años se tardó en construir este templo ptolemaico en honor a Horus.

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El Templo de Edfu está erigido al dios Horus. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

El templo está orientado al sur y mide 137 metros de largo por 79 m. de ancho y 36 m. de altura. Cuenta con recinto amurallado, el pilono de entrada, un patio porticado, dos salas hipóstilas, dos vestíbulos y un santuario con diferentes salas. Las dos esculturas de granito negro de Horus, en el lado exterior del Pilono, te dejarán claro que penetras en la morada del dios halcón. El Patio rectangular está rodeado de columnas en tres de sus lados dejando sólo libre el lado que da paso a la primera sala hipóstila. Las paredes y columnas del patio cuentan con textos y escenas con los colores bien conservados. El suelo del patio está empedrado con grandes losas graníticas.

Sala hipóstila. Templo de Edfu. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

La Primera Sala Hipóstila (pronaos), tiene una docena de columnas repartidas en dos filas de seis con un muro que cubre hasta la mitad para dejar pasar la luz. Precediendo a la entrada a la sala, en el patio, se encuentra la espectacular estatua de Horus con la doble corona. Las paredes tienen ornamentación sobre astrología y libros.

 

La Segunda Sala Hipóstila (hayt) posee también 12 columnas y está comunicada con una Cámara de las Ofrendas Secas al oeste y una Cámara de las Ofrendas Líquidas al este. Te llamarán la atención las fórmulas escritas en la pared de esta última sobre compuestos empleados para los ungüentos y perfumes usados por los sacerdotes en las ceremonias. Nuestro guía te mostrará el punto exacto donde se encuentran. Después de estas salas donde se elaboraban y preparaban las ofrendas se pasa a la Sala de las Ofrendas y posteriormente a la Sala Central que comunicaba con el Santuario. Las salas van reduciendo su tamaño y la luz se filtrando progresivamente hasta llegar a las oscuras dependencias del santuario. El santuario ocupa una posición central y está rodeado diez salas. Destaca la espectacular naos granítica de Nectanebo II, de 4 metros de altura, que se conserva en la sala de la barca sagrada.

Templo de Edfu. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Las paredes del gran corredor y de la muralla, tanto por su cara externa como, sobre todo, por su cara interna, están repletas de grabados con diferentes escenas. Muchas de éstas están dedicadas a Horus (su nacimiento, victorias militares, enseñanzas, etc.) y algunos detalles minerales y vegetales. En las representaciones, algunas en excelente estado de conservación, se observan muy bien las coronas del Alto y el Bajo Egipto.

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Naos de granito. Templo de Edfu. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Tras el edicto de Teodosio I que prohibía todo culto que no fuera el cristiano, las paredes del templo sufrieron numerosos daños. Se pueden apreciar muy bien los relieves dañados (picados) por los cristianos que dominaron Egipto. El techo ennegrecido del vestíbulo hipóstilo probablemente se deba a incendios cristianos para destruir imágenes paganas.

Jeroglíficos en el Templo de Edfu. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours.

En la parte noroeste de la muralla se abre un Nilómetro para medir los niveles de agua del río.

La buena conservación del templo de Horus se debe a que durante muchos siglos quedó enterrado bajo la arena del desierto y el lodo del Nilo. El arqueólogo Mariette fue quien comenzó a desenterrarlo en 1860.

Como no podía ser de otra forma, esta visita está incluida en nuestros cruceros por el Nilo.

Templo de Edfu. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours.