Ciudadela de Saladino, mirador de alabastro

No te pierdas… la Ciudadela de Saladino

Mezquita de Alabastro. Ciudadela de Saladino. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

La ciudadela de Saladino se construyó para proteger la residencia real y dominar las dos ciudades (El Cairo y El Viejo Cairo) recién unificadas como una sola ciudad.

Salah eddin Al-Ayoubi (Saladino) llegó a Egipto en 1171 y realizó una serie de acciones que marcaron la historia de la ciudad. Su llegada supuso la abolición del poder fatimí y la reinstauración del Islam como religión oficial de Egipto. Saladino decidió unificar las dos ciudades en las que en esa época se hallaba dividido El Cairo y para ello comenzó a construir en 1176 una ciudadela en la colina Muzzattam, desde donde se disfruta de una panorámica espectacular de la gran urbe.

Interior Mezquita de Alabastro. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours.

La ciudadela de Saladino es una de las visitas más interesantes de la capital por el importante papel que jugó este lugar, la belleza arquitectónica del conjunto, la visita a la mezquita de alabastro y, por supuesto, por las vistas panorámicas. El recorrido se realiza a pie a través de un agradable paseo desde el pie de la muralla hasta la terraza superior de esta ciudadela que sirvió de fortaleza a la residencia real.

Vista de El Cairo desde la Ciudadela de Saladino. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Se trata de un recinto amurallado en cuyo perímetro interior se ubican la mezquita de Mohamed Alí, la mezquita de Suleyman Pacha y la mezquita de Mohamed en-Nasir, además de Museo Militar, el Museo de Carruajes, un Museo al Aire Libre, palacios y un par de pozos.

 

El recinto amurallado cuenta con gruesas torres defensivas y de comunicación. Las dos torres principales se denominan Borg Al Ramía o torre de Arena y Borg Al Attad o torre del Herrero. La entrada se realiza por la puerta Bab el-Azab.

Recinto amurallado Ciudadela de Saladino. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

El principal punto de interés de la ciudadela es la visita a la Mezquita de Mohamed Alí, más conocida por el nombre de Mezquita de Alabastro debido que este tipo piedra cubre todo el exterior de este templo de enormes proporciones y estilo turco.

Para entrar en la mezquita es preciso descalzarse y no llevar los hombros al descubierto. Una vez en el interior destacan sus dimensiones y su lujosa decoración, que en nada desmerece a su fachada. Dentro de este precioso templo de minaretes y cúpulas se encuentra la tumba de Mohamed Alí. En el exterior, detrás de la mezquita, se encuentra la terraza que ofrece una fabulosa perspectiva de la ciudad y, en los días despejados, la vista alcanza hasta las pirámides de Giza, Saqqara y Abu Sir. También el pozo de José y la entrada al palacio de El-Yawahra.

 

La Mezquita de Mohamed en-Nassir es de proporciones más modestas. Fue fundada en 1318 y, a pesar de haber perdido buena parte de su decoración original, es el edificio mameluco mejor conservado de la ciudadela. Destacar los dos alminares bulbiformes con los restos de revestimiento de cerámica coloreada. En el interior tiene columnas que proceden de edificios egipcios, bizantinos y grecorromanos.

Ciudadela de Saladino. Mezquita de Alabastro. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours.

El Museo Militar fue fundado por Mohamed Alí y alberga trajes, armas y escudos (se cobra entrada). En el Museo de Carruajes se observan los vehículos de la época de los jedives Ismail y Abbás. El museo al aire libre expone columnas y fuentes de mármol de época otomana y por último la Mezquita del Soliman Pacha, que presenta una planta anatólica.

 

Vente a pasar el Fin de Año a Egipto con Tawy Tours y conoce la Mezquita de Saladino, en El Cairo.

Ciudadela de Saladino y Mezquita de Alabastro. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

La Gran Sala Hipóstila de Karnak

Atrapa esta foto… La Gran Sala Hipóstila de Karnak

Gran Sala Hipóstila de Karnak. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Karnak era el corazón de la antigua Tebas. Allí se levantó, y ha llegado en bastante buen estado de conservación hasta nuestros días, el mayor conjunto de templos de Egipto. Impresionante. Esta obra de arte sin duda forma parte del podium del Antiguo Egipto junto con las pirámides de Giza, Abu Simbel o el Valle de los Reyes. Decenas de salas y sorpresas en el interior de los templos –conjuntos arquitectónicos en realidad-  erigidos a Amón, Mut y Montu, la Tríada tebana.

 

Pero de todas las joyas que encierra los Templos de Karnak, la Gran Sala Hipóstila es sin ningún género de dudas, la verdadera estrella. Situada entre el segundo y el tercer pilono, la reconocerás rápidamente no sólo por los documentales, sino por algunas famosas películas allí rodadas y célebres papeles cinematográficos, como Roger Moore encarnando a James Bond en “La espía que me amó” (1977) o Peter Ustinov, metido en el papel de H. Poirot en “Muerte en el Nilo”.

 

Adentrarse en este bosque de 134 columnas monumentales y 23 metros de altura que abarca 5.500 metros cuadrados es indescriptible. La Gran Sala Hipóstila mide 102 metros de ancho por 53 m de largo y fue construida a finales de la XVIII dinastía. Las doce columnas de la nave central tienen capiteles papiriformes abiertos y están rematadas cada uno por una losa circular de piedra de 15 metros de circunferencia (construidas bajo reinado de Amenofis III). El resto de columnas tienen capiteles en forma de papiro cerrado. En el techo se conservan pinturas en buen estado.

Es uno de los selfies imprescindibles en tu mapa de selfies internacional… y para los amantes de la fotografía tradicional, será un verdadero reto encontrar el ángulo deseado que combine, columnas, capiteles, pinturas, grabados,…

Si quieres llevarte a casa una foto como ésta te dejamos las coordenadas donde la tomamos para este post (Lat. 25.718559°; Long. 32.657790°), aunque lo mejor es acompañarnos estas Navidades y sacar el máximo provecho de la visita a Karnak de la mano de los expertos guías locales  de Tawy Tours, que también te dejarán por supuesto tiempo para disfrutar del lugar y ésta y mil fotos más.

La Avenida de las Esfinges

Te sorprenderá… la Avenida de las Esfinges

Avenida de las Esfinges entre Luxor y Karnak. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

¿Sabías que el Templo de Luxor y los  templos de Karnak estaban unidos por una kilométrica avenida? 

Esfinge con cabeza de carnero en Karnak. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

En un reciente post dedicado al maravilloso Templo de Luxor, os mostrábamos sus principales salas, columnas y estatuas, en especial El Patio de Nectanebo, la entrada al gran templo. Allí, en la fachada principal del patio, nos da la bienvenida el obelisco entre estatuas gigantes de Ramsés II antes de penetrar en la magnificencia del templo de Luxor. Pero a este enorme pórtico (pilono) de entrada llega (o sale) también una amplia avenida flanqueada por esfinges que efectivamente, tal y como os adelantábamos en aquel post, comunica con los cercanos templos de Karnak.

Esfinge con cabeza de Nectanebo I y cuerpo de león en Luxor. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Y es que antiguamente esta calzada empedrada de casi 3 kilómetros de longitud enlazaba Luxor con Karnak. Es la conocida como Avenida de las Esfinges. El día de “Año Nuevo” se realizaba la procesión de Amón por este paseo de esfinges hasta el templo de Luxor. Amón era la principal deidad tebana y a él se consagró el mayor de los templos de Karnak. El Festival de Opet rememora el viaje anual en barca sagrada del dios Ra desde Karnak a Luxor para visitar a su amada la diosa Mut.

En el año 2012 el Gobierno de Egipto concluyó las obras de rehabilitación de la avenida para poder unir de nuevo Luxor y Karnak a través de este paseo de 2,7 kilómetros de longitud y 76 metros de anchura con ¡¡1.350 esfinges!! La mayoría se encontraban bajo tierra.

Paseo de los Carneros frente al primer pilono de Karnak. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours.

Y Karnak comunicaba también a través de un ramal de esta avenida con el Nilo, donde había un embarcadero con rampas. Hasta el primer pilono, por la derecha del paseo de los carneros, llega el canal que comunicaba con este embarcadero en el Nilo. En la parte de Karnak las esfinges tienen cabeza de carnero (símbolo del dios Amón) y cuerpo de león, de ahí su nombre de paseo de los carneros, mientras en Luxor, la cabeza de las esfinges representa al faraón Nectanebo I, quien mandó construir la avenida durante su reinado (380-362 A.C.).

Avenida de las Esfinges en Luxor. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Su función era protectora y actualmente hasta 40 esfinges pueden verse y fotografiarse en este lado de la avenida. Algunas guardianas en perfecto estado de conservación, como podéis ver en las fotos.

Anímate a verlas de cerca estas Navidades / Fin de Año en nuestros programas a Egipto.

El descubrimiento de la Tumba de Tutankamón

Valle de los Reyes. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

El arqueólogo británico Howard Carter llevaba años excavando en las necrópolis de Tebas. Llegó a desempeñar importantes trabajos y cargos relacionados con la egiptología. Entre 1891 y 1899 fue miembro de la Misión Arqueológica de Egipto y en 1892 colaboró con el egiptólogo F. Petrie en las excavaciones de Tell el-Amarna. Fue nombrado inspector jefe del Departamento de Antigüedades del antiguo Egipto.

 

Howard Carter desarrolló varias campañas de excavación en el Valle de los Reyes gracias al apoyo económico de su mecenas Lord Carnarvon. Durante estos años descubrió las tumbas de Tutmés IV y Hatshepsut, pero lamentablemente habían sido saqueadas. La paciencia y el dinero se acababan y Lord Carnarvon puso fin a las financiaciones que había realizado durante seis años. Howard Carter no cejó en el empeño y consiguió convencer a Carnarvon para sufragar una campaña más de excavación, pues llevaba tiempo tras la pista de Tutankamón, a pesar de que se pensaba que en el yacimiento del Valle de los Reyes ya no quedaba nada por encontrar.

 

El 4 de noviembre de 1922, tras el descubrimiento accidental de un escalón de lo que parecía ser el acceso a una tumba, Carter llamó a su mecenas para anunciarle el hallazgo. Carnarvon viajó hasta Luxor y el día 24 de noviembre de ese año, se convocó a prensa, expertos y autoridades para la apertura de la tumba KV62 que, a diferencia de las anteriores, parecía encontrarse intacta.

Entrada Tumba de Tunkamón. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Tras practicar un orificio en la pared e introducir una vela para comprobar la ausencia de gases nocivos en el interior de la tumba, Howard Carter se asomó a través de la tenue iluminación. Todos los asistentes contuvieron la respiración mientras Carter se quedó unos instantes en absoluto silencio mirando por el agujero. Ante la pregunta “¿Qué ve señor Carter?”, el arqueólogo pronunció las palabras más sonadas de la Egiptología: “veo cosas maravillosas”. El oro resplandecía por todos lados ante la luz de la vela. Carros, estatuas, armas, cofres, muebles… todo brillaba ante los incrédulos ojos del británico. Eran solo un pequeña parte de los más de 5.000 objetos que contenía la tumba y que llevaría al arqueólogo 10 años sacar y clasificar.

 

Howard Carter acababa de realizar el mayor descubrimiento arqueológico de Egipto, el tesoro de la tumba de Tutankamón, joven faraón de la XVIII dinastía, sucesor de su padre Akenathón. El tesoro se expone en el Museo Egipcio de El Cairo (otra de las visitas en nuestros programas en El Cairo).

 

Diferentes estudios científicos corroboraron en 2010 que el joven faraón murió en 1327 a.C, con 19 años de edad, víctima del mal de Kholer (una necrosis avascular ósea) complicado por la malaria. Su reinado tan sólo duró 10-11 años.

 

Tras la apertura de la tumba, se pensó que los allí presentes habían sido víctimas de la maldición del faraón al inhalar el aire viciado. Muchos expertos y exploradores que ayudaron a Carter murieron en los años siguientes. Howard Carter murió por causas naturales en 1939 convertido, de cara a la opinión pública y a los ojos del mundo, en el “rey de Luxor”.

La Tumba de Tutankamón es una de las tumbas que se pueden visitar en el Valle de los Reyes (Luxor). Solo están permitidas fotos en el exterior.

Allí estaremos estas Navidades / Año Nuevo. ¿Te vienes con Tawy Tours?

Templo de Luxor

No te pierdas… Templo de Luxor

Patio de Nectanebo, Templo de Luxor. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Luxor es uno de esos lugares que no por esperado, disminuye las sensaciones a flor de piel cuando uno lo visita por primera vez. Al contrario, inmerso en esta desarrollada ciudad egipcia, pasear entre sus columnas es algo indescriptible…

Solo queda uno de los seis colosos de Ramsés II. Templo de Luxor. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Este templo se halla en el centro de la ciudad de Luxor y dependía directamente de Karnak, con el que estaba comunicado a través de una larga calzada de 3 kilómetros de longitud conocida como la avenida de las Esfinges. Esto es lo primero que ve el visitante cuando se sitúa en el patio de Nectanebo, a las puertas del templo. La primera impronta es fantástica, con una cabeza de Ramsés II de enorme tamaño a la izquierda de la enorme fachada principal (pilono) y el obelisco del mismo emperador a la derecha, junto a un coloso. A la espalda una doble hilera de esfinges flanquean la calzada en sentido a Karnak. La calzada está excavada sólo unos 200 metros. Sin embargo este gran patio no fue lo primero que se construyó sino que fue el patio interior de Amenofis III, quien inició las obras.

Templo de Luxor. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

El templo original era de arenisca pero fue desmantelado para construir el que ha llegado a nuestros días. Sorprende pensar que el templo, una obra de arte de grandes proporciones, sólo se usaba durante la procesión de Amón en el “Año Nuevo”. Una muestra de la riqueza, opulencia e importancia que Tebas llegó a alcanzar bajo mandato de los dos principales faraones tebanos, Amenofis III y Ramsés II.

Patio de Amenofis III. Templo de Luxor. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Se construyó en primer lugar el templo del fondo con vestíbulo, sala hipóstila y el citado patio de Amenofis III. Las obras las terminó Tutanhkamón. Tras ellos entró en juego la figura del faraón constructor por antonomasia del Antiguo Egipto, Ramsés II, quien edificara su gran patio que comunicaba con el de Amenofis III a través de una columnata.

 

La estructura del templo sigue el patrón clásico. Y consta por tanto, aunque no por orden de antigüedad como acabo de exponer, de: pilono, primer patio (Ramsés II), columnata, segundo patio (amenofis III), sala hipóstila, vestíbulo y sala de las ofrendas. Veámoslo en este orden, que es el sentido en el que se realizan la visita.

Templo de Luxor. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Junto al pilono de entrada, de fachada monumental edificado por Ramsés II, existían 6 colosos de granito de Ramsés II de más de 15 metros altura, a uno de los cuales pertenece la enorme cabeza del suelo y dos obeliscos de 25 m. de altura. Actualmente sólo se conserva en su lugar original uno de ellos, el otro se encuentra en París (plaza de la Concordia) gracias al regalo que hizo Mohamed Ali al país galo en 1831.

 

Se accede al enorme patio de Ramsés II (primer patio), con dos filas de columnas de capitel papiriforme. En el patio existe una capilla consagrada a la Tríada de Tebas (los dioses Amón, Mut y Khonsu) y construida por Tutmosis III. Destacan otra serie de columnas de diferente ornamentación y dos grandes estatuas sedentes de granito negro de Ramsés II con la imagen de Nefertari a los lados, y, entre las columnas, varias estatuas de Amenofis III. Los vigilantes del templo se empeñarán en mostrarte los mejores ángulos fotográficos a cambio de una propina.

Avda. de las Esfinges comunica el templo de Luxor y los de Karnak. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Una sala alargada con dos filas de columnas (columnata) conduce al patio de Amenofis III con un pórtico formado por dos hileras de columnas fasciculadas con capiteles papiriformes cerrados. Este tipo de columnas se repite en la sala hipóstila. El vestíbulo fue convertido por los romanos en capilla. La sala de las ofrendas a Amón, está rodeada de otras salas. Destaca la cámara del nacimiento de Amenofis III.

Luxor guarda todo el sabor del Antiguo Egipto; una visita imprescindible dentro de nuestro programa para Navidades y Fin de Año. No te lo pierdas

Los Colosos de Memnón

Atrapa esta foto!! … Los Colosos de Memnón

Colosos de Memnón, Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

En la orilla izquierda del Nilo, en la “Tebas de los muertos”, aguardan al visitante los colosos de Memnón. A 1,3 km. al sur del Ramasseum, junto a la carretera que viene de Luxor, se erigen desafiantes las dos gigantescas estatuas que marcaban la entrada al templo de Amenofis III y que son conocidas como los Colosos de Memnón. Fueron tallados en cuarcita traída de la “Montaña Roja” de El Cairo. Representan a Amenofis III sentado y miden 16,6 metros sobre un zócalo de 2,30 metros de altura. En total casi 19 metros de espectaculares esculturas.

En el año 27 a.C. un terremoto abrió una grieta en el coloso norte. Los primeros rayos del sol secan la humedad del rocío de la noche y este efecto producía un leve sonido en la grieta que simulaba el sonido de la vibración de una cuerda de guitarra, lo que llevó a los griegos a identificar a este coloso con el dios Memnón. Pensaban que el sonido era el saludo del dios a su madre la Aurora.

Coloso de Memnón. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Siempre que se visita el Valle de los Reyes o el templo de Hatshepsut, suele hacerse una breve parada en los Colosos de Memnón. Es visita habitual en nuestros viajes y será una de nuestras primeras visitas en el crucero en su escala en Luxor prevista para el programa de Navidades / Fin de Año.

Para llevarte a casa esta foto de los Colosos nuestro guía te llevará hasta el mejor lugar para hacerla, en el punto (coordenadas GPS): Latitud: 25.720135º Longitud: 32.610872º.

Los Jardines Yu Yuan, aire imperial en Shanghai

Te sorprenderá… los Jardines Yu Yuan

Jardines Yu Yuan. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Los Jardines Yu Yuan son una bocanada de la China imperial en medio de la modernidad cosmopolita de Shanghai. Entre rascacielos y modernos edificios se respira historia, la historia ligada a la época de la dinastía Ming cuando se diseñaron estos jardines “de la salud y la tranquilidad” entre los años 1559 y 1577.

Jardines Yu Yuan. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Y ése fue el motivo que inspiró al diseñador, un funcionario que quería recrear para sus ancianos padres el ambiente y las construcciones en aquella época se levantaban en la capital. Hace un siglo, una parte del jardín fue modificado como calles comerciales (como son muy turísticas no son baratas). Y así sigue hoy. Por suerte todavía quedan maravillosos rincones al más puro estilo imperial.

Jardines Yu Yuan. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

En los jardines Yu Yuan puedes pasar desde un par de horas hasta media jornada paseando por sus callejuelas, pabellones, los comercios de los alrededores, y por supuesto las zonas ajardinadas disfrutarás enormemente. Descubrirás las joyitas que esconde, como la piedra de jade de casi 3,5 metros de altura y conocerás curiosidades como por ejemplo, por qué las pasarelas de mármol situadas sobre el lago describen zetas en lugar de ser una pasarela recta. Porque las almas/espíritus solo avanzan en linea recta… Matilde Asensi lo cuenta bien en su novela “Todo bajo el cielo”, libro muy entretenido que por cierto te recomendamos para ambientar tu viaje a las ciudades de la China imperial.

Jardines Yu Yuan. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

 

Elige el programa de viaje que mejor se adapte a tus gustos o simplemente llámanos y te asesoramos. En Tawy Tours queremos mostrarte éste y otros bellos rincones de China.

Entre los palacios de la Ciudad Prohibida

No te pierdas… entre los palacios de la Ciudad Prohibida

Ciudad Prohibida. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Y tras dejar atrás un espléndido palacio de un blanco cegador y cuidada ornamentación, al otro lado del patio aguardaban otros tantos palacios, y tras ellos, unas decenas más…  así fue mi primera visita y sigue siendo la impresión que muchos visitantes me han comentado. Palacios y palacios, por centenas o ¿quizá un palacio con infinidad de dependencias? Es probable que esta opción sea la más acertada. La Ciudad Prohibida es el mayor conjunto palaciego del mundo. Casi 1.000 edificios y casi 10.000 estancias. Verdaderamente Impresionante. Por situar al lector con una referencia que ayuda a dimensionar su tamaño, la Ciudad Prohibida sería un rectángulo en el que caben 72 campos de fútbol.

Ciudad Prohibida. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours
Ornamentación en madera. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

La entrada desde la plaza de Tian’anmen no desmerece, la magnificencia de esta descomunal plaza sirve de acceso a la que fuera durante siglos la capital del Imperio Chino. De hecho se encuentra ubicada intramuros de la llamada Ciudad Imperial de Beijing. En sus largos siglos de historia la Ciudad Prohibida es conocida como el Palacio Imperial de las Dinastías Ming y Quing; 500 años en los que fue la capital de los emperadores chinos y corazón político y ceremonial del país. Desde 1925 está gestionada por el Museo del Palacio.

Madera, mármol blanco y teja son los elementos arquitectónicos de la Ciudad Prohibida. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours
Ciudad Prohibida. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Pero llama la atención, además de las comentadas dimensiones, la abundancia de troncos de madera como vigas, paredes, techos, etc. Hay tal cantidad que fue el motivo por el que la UNESCO incluyó este lugar en su Lista de Patrimonios de la Humanidad en 1987 como el mayor conjunto de estructuras antiguas de madera del mundo.

Ciudad Prohibida. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Rodeada por una muralla de 8 metros de alto y un foso de 52 metros de ancho (6 m. profundidad), desde la puerta sur (Plaza Tian’anmen) resulta imposible vislumbrar lo que se esconde al otro lado del muro. Un vasto conjunto de patios, puertas, torres, jardines, salones… necesitarás una mañana completa para visitarla pero solo un segundo par quedar absorto por su magnificencia. Sobre todas las maravillas que hallarás en su interior, te lo explicará mucho mejor nuestro guía de Tawy Tours, contacta con nosotros para organizar tu viaje.

Ciudad Prohibida. Foto: A. Polvorinos/Tawy Tours

Palacio de Verano, en Beijing

Te sorprenderá… el Palacio de Verano

Lago Kunming. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

En el lago artificial Kunming, a una docena de kilómetros del centro de Beijing, el Emperador Quianlong construyó su Palacio de Verano. Para él y su familia. Palacio que desde el año 1998 está considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y que actualmente es un gran parque de casi 300 hectáreas frecuentado por turistas y locales. Muy abarrotado en fines de semana.

Palacio de Verano. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours
Entrada al Palacio de Verano. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Del palacio antiguo, destruido durante la Segunda Guerra del Opio (1860) lo poco que quedó sirvió para la reconstrucción del Palacio (también vacacional) de la Emperatriz Cixi (quien lo reconstruyó en 1899) e incluso como sede de Gobierno.

Gran Corredor. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours
Pinturas del Gran Corredor. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Hoy tiene que ver como decimos con el ocio. Entre sus atractivos se encuentran multitud de edificios que conforman el palacio (pagodas, residencias, muelles, teatros, etc.). La visita del Palacio de Verano os llevará media jornada y de llevaros ya nos encargamos nosotros pero… ¿qué no os podéis perder cuando estéis allí? La Colina de la Longevidad, las pinturas que ornamentan el largo pasillo techado del Gran Corredor (nada más y nada menos que 750 metros de pasillo), el Barco de Mármol (y en origen también de cristal), el robusto y decorado con motivos de leones Puente de los Diecisiete Arcos (réplica del de Marco Polo en Beijing) y una navegación por el lago Kunming en alguna de las muchas embarcaciones que lo ofrecen (y no precisamente de mármol, claro).

Barco de Mármol. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours
Pagodas y templos en el Palacio de Verano. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours
El Puente de los Diecisiete Arcos, réplica del Puente de Marco Polo en Beijing. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Cae la noche desde el Bund de Shanghai

No te pierdas… Cae la noche desde el Bund de Shanghai.

Pudong de Shanghai desde el Bund. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Aunque no es el único, el principal atractivo turístico de la moderna y cosmopolita Shanghai es el Pudong. Se trata del barrio nuevo de la ciudad, donde los edificios apuntan directamente al cielo.

Comienza a atardecer sobre el Pudong- Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Y para disfrutar del Pudong de la segunda ciudad más importante de China, nada mejor que hacerlo desde la otra orilla del río Yangtsé. Desde el paseo peatonal del Bund, donde se encuentra la parte histórica de la ciudad, se observan como desde ningún otro lugar los mayores rascacielos de este “Manhattan” chino. Es el mejor mirador sobre el Pudong y su skyline en el que sobresalen edificios como la Torre de la Televisión y su llamativa esfera (Perla de Oriente), el Shanghai World Financial Center y sus 492 metros de altura (el edificio más alto del país y uno de los más elevados del mundo) y la emblemática Torre Jin Mao, que fue hasta la construcción del World Financial Center, el rascacielos más alto de la urbe.

Torre de la televisión o Perla de Oriente. Foto: A. Polvorinos/ Tawy Tours
El Financial Center es el edificio más alto de China. Foto: A. Polvorinos / Tawy Tours

Acércate al caer la tarde hasta el paseo del Bund para disfrutar de la puesta de sol y el encendido de las mil y una luces del Pudong. Las altas siluetas comienzan a marcarse con la noche y a perfilar sus contornos iluminados en una estampa difícil de olvidar. La imagen del Pudong es la imagen del centro financiero y comercial de China. No te pierdas esta estampa de la mano de Tawy Tours.